En su día afirmaron que la obra cumbre de Ramón del Valle-Inclán, Luces de bohemia, era irrepresentable. Mucho ha llovido desde entonces y, ahora, MyH Producciones afronta el reto de poner el clásico inmortal en escena el sábado 19 de marzo en el Auditorio de Tarancón.
¿Por qué Luces de Bohemia?
“La idea de fracaso de la Restauración y el clima de progresiva decadencia a partir de la crisis de 1917 que fue reflejada por Valle-Inclán en Luces de Bohemia, se asemeja a la creencia que en los últimos años viene tomando cuerpo sobre el fracaso de la democracia en nuestro país. El sistema parece no saber dar respuesta a problemas y conflictos que se perpetúan o que retornan de manera periódica. Parece que estamos dando vueltas a la misma situación cien años después. Por eso sorprende la actual vigencia de la lectura de Luces de Bohemia de Don Ramón del Valle Inclán -explican desde la compañía-. No parece que seamos capaces de evocar nuestra historia y desandar los caminos para encender las lámparas que despierten la conciencia; por eso, tal vez, sea necesario volver a ver nuestro reflejo en los espejos, puede que así seamos capaces de ver que cien años después sigue siendo urgente hacer una llamada a la ética”.
En opinión de su director, David Martínez, “reflejarse en el espejo de Luces de bohemia no es tarea cómoda, pero sí necesaria. Por lo cual tomemos aire, levantemos la mirada del suelo y abramos la puerta de lo que ha sido y permanece latente en nuestra sociedad. Nuestra puesta en escena se basa en el trabajo de un elenco formado por dos actores, dos actrices y una pianista , apoyándonos en el ingenio teatral, la iluminación y la videoescena como herramientas que seguiremos desarrollando como sello de nuestra compañía teatral. Por el pescuezo de Max Estrella y Latino de Hispalis pasará todo el elenco pues nuestro interés es cuestionarnos la idiosioncrasia de la mediocre picaresca española. Al igual que investigaremos en las posibilidades escénicas de los recursos cinematográficos, tanto en el terreno de la video escena como en el trabajo de la convención teatral. Es sorprendente leer Luces de bohemia en 2020 y sentirse reflejado y notar como si el tiempo se ha estancado en el sistema haciendo de la corrupción y la decadencia orden que lo cobija y la dignidad de cada uno pasa por llamarse precariado. De tal forma, mirémonos de nuevo en los espejos de Valle-Inclán”.
Para la dramaturga Elena María Sánchez, responsable de esta versión, “los bandazos políticos con su hueca palabrería, la prensa parcial, la corrupción política, la confusa conciencia social, la ignorancia disimulada, la ostentación de la fingida sensibilidad y la injusticia se divisan como los puntales que sujetan el paisaje de fondo de nuestra ciudad hoy; el mismo que Valle Inclán filmó con palabras en Luces de bohemia. Cien años y, sin embargo, hoy más que nunca o tanto como siempre, el peregrinar ciego de Max Estrella por Madrid, repleto de testimonio y vida, de cita literaria y de expresividad paródica, de las voces de la calle madrileña y cultismos estridentes, de una necesidad de burla hasta el aturdimiento, nos produce una punzada al reconocer en sus escenas el paisaje de hoy”.
Según la autora, “la obra responde como pocas al pulso de su tiempo sin perder de vista el pasado y, a la vez, tiene una capacidad de permanencia que casi duele. Como una punzada. Desde el punto de vista dramatúrgico, Luces de bohemia es un dispositivo escénico cuyas líneas de tiempo y acción, forma y contenido, se desvían y aprisionan para volver a desviarse a través de la palabra distinta, visual y más generadora que nunca del ambiente y de los personajes, de las penumbras y las sombras. Palabra a la que nunca se le agota la réplica y que, dramatúrgicamente, no es fácil de rebasar porque nos obliga a reconocer el pasado, evidenciando nuestra desmemoria histórica, para lanzarnos de nuevo al hoy pero, sobre todo, para hacer una invocación a la ética y a la sinceridad y, ante esta apelación no debemos quedar bruscamente paralizados, sino trabajar en esa dirección junto a su autor, mano a mano, desde la palabra. Aunque sea negociando una por una. Cien años después”.
Luces de bohemia cuenta con el elenco: Maya Reyes, Jaime Soler Huete, Antonio Ponce y Laura Carrero y, al piano, Irma Catalina Álvarez. La obra, dirigida por David Martínez, es una versión de la dramaturga Elena María Sánchez. Sergio Torres es el responsable de escenografía e ilumunación y Vanessa Actif se encarga del vestuario.

















