(Artículo de Jesús Millán Muñoz)
Se ha preguntado usted hasta dónde nos llevarán las “invenciones financieras”. Todo invento está formado por varias realidades. Se ha preguntado cuánto sabemos de Cervantes…
– No sé lo que es el bitcóin. No lo entiendo y no lo comprendo. Nadie me lo ha explicado tampoco. Se quejan los profesionales de la prensa, que muchas personas se alejan de los medios escritos de información. Pero deben pensar, si además de informar de las noticias, también tienen la obligación de educar, existen decenas de conceptos e ideas, muchas las exponen en inglés, ni a personas con estudios medios, las entienden o comprenden totalmente. No entender los matices. Por tanto, no entender lo que quieren decir.
Se ha descubierto que el creador de la primera criptomoneda, Satoshi Nakamoto, no es su nombre real, sino Adam Back, así lo indica el New York Times, noticia que ha recogido toda la prensa internacional. Narra la investigación que lo ha descubierto entre otras cosas, por no saber utilizar los guiones en inglés.
Cuánto más cientos de millones de seres humanos existan y existamos más posibilidades de cambios se producirán, con lo cual, todo irá cambiando. Cientos de cambios o miles de cambios o decenas de miles de cambios cada década. Pequeños y grandes. Algunos serán pequeños y otros medianos y otros grandes. El mundo ha entrado en una espiral del cambio. En este caso es algo del sistema financiero mundial.
Se prevé que la informática, que en este caso es esencial para este cambio es un volcán de cambios. Dónde nos llevarán. Esta es la gran pregunta. Aquí, la informática aplicada al sistema financiero. Hace tiempo utilicé el término “superorganismo”. Me parece que nos encaminamos hacia eso, formar una especie cada vez más de superorganismo, es una especie de “termitero enorme entre seres humanos y tecnología y naturaleza y sociedad y cultura”. ¿Nos acercamos a ciertas utopías de ficción? Es una pregunta.
– La investigación sobre la realidad nunca termina. Sea la realidad natural, sea la realidad social y humana. Creo que si nos fijamos en los humanos y humanas que destacan a lo largo de la historia sucede lo mismo. Viene en el New York Times, me gusta citar, así nadie piense que me invento las noticias, que se ha encontrado que Shakespeare compró una propiedad en Londres. Una propiedad en Blackfriars. Es cierto que el tiempo destruye y deteriora las sombras y huellas de los caminos de las personas. Pero también es cierto que si se dedica el interés y la investigación sobre determinadas personas, en este caso autores de la literatura, siempre están emergiendo alguna noticia. He escrito que los Big Data y la informática, cuándo se archive en Internet ingentes cantidades de datos que existen en archivos materiales del mundo, creo que surgirán nuevos datos y nuevas informaciones. Creo que se descubrirán más cosas de Shakespeare y de Cervantes por poner dos casos.
Shakespeare falleció demasiado joven/pronto de mediano recorrido. No me extraña que ya a cierta edad, con un triunfo económico notable comprase una propiedad en Londres. Siempre podemos pensar, que quizás querría trasladar a su familia a Londres, quizás pensaba seguir en el negocio una decena de años más, quién sabe las obras que habría creado o transformado de otros, dándole el toque genial. Quién sabe las obras que redactó, sea de la forma que sea, y, se han perdido. Quién sabe si tenía algún baúl en esa propiedad de Londres, con libros de otros, sus sistemas de inspiración, y, o, con bocetos o esquemas o bosquejos de nuevas obras, quién sabe si alguna terminada.
La Cultura actual tendría que aprender y aprehender mas lecciones del pasado y ser consciente que hay que recoger más datos y más información de los autores y autoras del presente. Porque al final, nadie sabe de dónde viene el viento, nadie sabe si al lado de su casa tiene usted un Calderón o Lope de Vega o Tirso de Molina. Porque ocurre que con la ingente cantidad de información actual, nadie le da tiempo de detenerse y mirar si algún tesoro oculto se está quedando olvidado, aunque al mismo tiempo existan mil “pequeños tesoros” de un orden inferior…
Entre los expertos de Shakespeare se sabía y se conocía que había comprado una propiedad en Londres, lo que ahora se ha averiguado es el lugar. Casa que su nieta vendió, antes del famoso incendio de Londres de 1666 en la famosa panadería, según nos indica Internet, no crea usted que conozco todos estos datos de memoria…
¿Alguien se pregunta porqué nos obsesionamos tanto con los datos y la biografía de los grandes prohombres y promujeres…? ¿Quizás porque queremos comprender la materia de la que están formados los sueños o las grandes ideas que cambian el mundo, o las grandes invenciones o descubrimientos…
Se suele indicar, sigan el rastro del dinero y comprenderán la razón del crimen. Quizás, quizás habría que expresar sigan el rastro del dinero y de las pasiones y entenderán el motivo o la razón del crimen. He escrito ya varias veces, sigan a los familiares de Shakespeare, o de Cervantes o de Teresa de Jesús, y, entenderemos mejor sus figuras. Sigan el rastro de padres y abuelos y hermanos y nietos y sobrinos hasta tres o cuatro generaciones en archivos de medio mundo y acabáremos entendiendo mejor a Colón, por poner un ejemplo…
