(Artículo de Manuel Valencia Alonso)
La célebre frase, pronunciada por Winston Churchill en 1947 ante la Cámara de los Comunes: «La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado»; nos hace reflexionar sobre la imperfección de este sistema de gobierno. De hecho, lejos de mejorar, la democracia empeora a marchas forzadas.
A todos se nos llena la boca hablando de democracia, talante democrático, forma democrática, etc., pero la realidad es que son meras palabras —para no quedar mal socialmente—. Sin embargo, nuestras acciones y pensamientos van por inercia enfocados hacia otro tipo de actitudes. Por lo tanto, hay que promulgar constantemente leyes sobre leyes que ya existían y habían quedado obsoletas. Esto permite que nos reconduzcan hacia la democracia. Platón ya advertía de los riesgos de este sistema de participación en el poder. Esto ocurre por la falta de virtud cívica y la volatilidad de este tipo de representación.
La democracia actual, lejos de mejorar los planteamientos filosóficos que originaron este tipo de gobierno, empeora día a día. Así, se acerca a marchas forzadas —si es que se habían alejado alguna vez— hacia los sistemas autocráticos. Cambiamos de escenario, de aspecto y modas, pero los poderes fácticos siguen dominando el mundo. Esto ocurre por encima de gobiernos de cualquier ideología. Si a esto le añadimos la partidocracia —disfraz de poder—, inventada por grupos de poder para imponer sus espurias intenciones, ellos buscan dominar no solo políticamente, sino a todos los niveles a los ciudadanos. La lucha despiadada por el poder no es un sentimiento o una actitud precisamente democrática. Al contrario, es más bien todo lo contrario.
Creo que debemos reflexionar sobre los riesgos de la democracia, cada vez más patentes. Además, debemos obligar a todas nuestras instituciones a un funcionamiento democrático, alejados de los postulados de poder de los partidos políticos. Hay que mirar siempre la razón objetiva y el bien común. ¿De qué nos sirven a los ciudadanos tantas instituciones del Estado, si estas están dominadas por el grupo de gobierno de turno y no por su propio funcionamiento orgánico?
