Hoy domingo, día 20 de marzo, a las 16.33 horas (horario de la Península) empieza oficialmente la primavera, al producirse el equinoccio, es decir, cuando la duración del día y la noche prácticamente coinciden. A partir de ahora, las horas con luz solar durante el día se irán alargando rápidamente, dado que el Sol saldrá cada mañana más de un minuto antes que el día anterior, mientras que, por la tarde, se pondrá tras el horizonte un minuto más tarde cada día. Es decir, cada jornada durará unos tres minutos más que la anterior, y ello culminará el 21 de junio, cuando se vive el día con más horas de sol.
Por lo que se refiere a la meteorología, la AEMET ha anunciado que este año la primavera será más cálida y seca de lo normal, con una temperatura media de 13,6ºC. La Agencia afirma que los meses de abril, mayo y junio serán “por lo menos” 0,5ºC más cálidos que lo habitual en la Península y Baleares. Ya el invierno que ahora despedimos ha sido el segundo más seco desde 1961. Se consolida así la tendencia al progresivo calentamiento global pronosticado por todos los informes científicos debido al cambio climático.
Este hecho, es decir, que cada año se vaya adelantando la llegada de las temperaturas altas tiene consecuencias visibles sobre la naturaleza. Muchas plantas florecen antes, pero en cambio no lo hacen al mismo tiempo que otros seres vivos que dependen de ellas, produciéndose un ‘desacoplamiento’ en los ritmos naturales que perjudican a muchas especies. Por ejemplo, las flores y las mariposas ya no salen al mismo tiempo, sino cada vez con más días de diferencia.
En todo caso, la primavera es siempre la estación en que la naturaleza parece vestirse de gala, exhibiendo un estallido de colores y aromas que evidencian el máximo de actividad de plantas y animales.
El florecimiento de los almendros o de los cerezos es uno de los primeros síntomas de la llegada de la primavera. Todo el reino vegetal se une a este estallido de energía y, con él, proliferan también las alergias debidas a la propagación de polen en el aire, cada vez más tempranas.
También es ahora cuando empiezan a llegar a los humedales españoles y otros ecosistemas una gran variedad de aves migratorias para llevar a cabo su reproducción. Las golondrinas y vencejos, importantes insectívoras que mantienen a raya las poblaciones de insectos, han salido ya de sus cuarteles de invierno para emprender vuelo hacia la Península.
Las anátidas, limícolas y zancudas (flamencos, garzas) y determinadas rapaces llegan todos los años a Doñana y otras áreas húmedas de la Península.
Asimismo, es la época de cortejo por excelencia del oso pardo, y son también las fechas en que nacen las crías de conejos, ciervos, gamos, jabalíes o cabras monteses.
Todo obedece a un diseño natural que actúa como un reloj que regula los ciclos reproductivos de todo el mundo animal y vegetal. Y, sin embargo, este engranaje está empezando a fallar por el calentamiento global.
