Daniel García Rebollo denuncia bloqueos a la libre expresión, falta de participación interna y acusa a Nuevas Generaciones de haber dejado de ser “una cantera de ideas” para convertirse en “staff, pegada de carteles y relleno en listas”
El hasta hoy Secretario General de Nuevas Generaciones de Cuenca, Daniel García Rebollo, ha presentado su dimisión del cargo denunciando públicamente la situación de “parálisis orgánica, falta de democracia interna y degradación política” que, a su juicio, atraviesa la organización juvenil en la provincia.
La renuncia llega acompañada de una dura crítica al funcionamiento interno de Nuevas Generaciones de Cuenca, cuya dirección provincial no celebra un Congreso Provincial desde el año 2018, dejando a la organización, según denuncia, “sin participación, sin renovación y sin capacidad real de decisión por parte de los jóvenes”.
“Ocho años sin Congreso Provincial no son una anomalía, son el síntoma de una organización secuestrada por la inercia y condenada a la irrelevancia”, señala el ya ex Secretario General en su escrito de renuncia.
En la nota remitida a los medios, el dirigente denuncia que Nuevas Generaciones ha dejado de cumplir la función para la que fue creada, alejándose de su papel como espacio de debate, formación y pensamiento político dentro del partido.
“Nuevas Generaciones debía ser una cantera de ideas, una escuela de liderazgo y un laboratorio político donde la rebeldía propia de la juventud sirviera para cuestionar, proponer y renovar. Hoy, tristemente, ha quedado reducida a staff, pegada de carteles y relleno en listas”, afirma.
El dirigente denuncia además “reiterados bloqueos” que, a su juicio, evidencian la ausencia de libertad interna y la imposibilidad de expresar posiciones discrepantes dentro de la organización.
“Cuando opinar molesta y discrepar se castiga, la organización deja de ser política para convertirse en una estructura vacía”, asegura.
En su escrito, define la situación actual de Nuevas Generaciones de Cuenca como la de “una organización juvenil agonizando por la dejadez”, privada de pulso político, sin debate interno y alejada de cualquier mecanismo normal de participación democrática.
“La juventud no está para callar, obedecer o decorar estructuras. La juventud está para pensar, discutir, empujar y liderar. Cuando eso desaparece, lo que queda ya no es una organización juvenil, es otra cosa”, sostiene.
El ya ex Secretario General vincula además su decisión con el clima político abierto en los últimos meses en el Partido Popular de Cuenca bajo la reivindicación de “Los valientes de Cuenca”, asegurando que su dimisión responde también a una cuestión de coherencia política y personal.
“La valentía no consiste solo en resistir dentro de estructuras agotadas. También consiste en dar un paso al frente cuando el silencio deja de ser una opción”, afirma.
En su despedida, el dirigente recalca que su dimisión “no es una renuncia a las ideas”, sino “una denuncia política y moral ante una situación que no puede seguir normalizándose”, y lanza un último mensaje en defensa de la democracia interna dentro de la organización juvenil.
“No se puede pedir compromiso a los jóvenes mientras se les niega la voz. No se puede hablar de participación cuando se bloquea la libre expresión. Y no se puede mantener indefinidamente una organización juvenil sin Congreso, sin debate y sin libertad”, concluye.
La nota finaliza con una referencia directa a la actual situación política interna en la provincia: “También en Nuevas Generaciones de Cuenca acabará llegando la hora de los valientes”.
