JUPOL denuncia en el Día del Patrón el abandono institucional que sufre la Policía Nacional y la utilización de una ley franquista para premiar a altos mandos

JUPOL denuncia en el Día del Patrón el abandono institucional que sufre la Policía Nacional y la utilización de una ley franquista para premiar a altos mandos

Con motivo de la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional, JUPOL, el sindicato mayoritario en la Policía Nacional, vuelve a alzar la voz para denunciar el profundo malestar y el creciente desencanto existente entre los miembros del Cuerpo ante el abandono, la falta de compromiso y el desprecio institucional que sufren por parte del Ministerio del Interior y de la Dirección General de la Policía.

 

Este día, que debería ser motivo de orgullo y reconocimiento, se ha convertido en una jornada marcada por la frustración. Los discursos cargados de elogios vacíos contrastan con la cruda realidad que viven miles de agentes, que desempeñan su labor en condiciones cada vez más precarias, con recursos insuficientes, sin reconocimiento económico y con promesas que, año tras año, quedan incumplidas.

 

Entre las principales reivindicaciones de JUPOL sigue estando la equiparación salarial real con las policías autonómicas, un compromiso adquirido por el Gobierno en 2018 y que, siete años después, sigue sin materializarse. Los policías nacionales siguen siendo discriminados salarialmente pese a realizar funciones idénticas o incluso más arriesgadas y complejas que sus homólogos autonómicos.

 

JUPOL exige el cumplimiento inmediato de la sentencia del Tribunal Supremo que obliga al Gobierno a garantizar una jubilación digna para los policías nacionales. Este derecho, fundamental para reconocer el esfuerzo físico y psicológico que implica el trabajo policial. Una sentencia que debe ser aplicada de manera inmediata y que el Ministerio debe, sin demora, ampliar para todos los miembros de la Policía Nacional, incluyendo también a los compañeros del régimen de Clases Pasivas.

 

El sindicato JUPOL en Cuenca denuncia la situación de abandono institucional que sufre la Policía Nacional en la provincia, donde las carencias materiales y humanas siguen siendo un obstáculo diario para el correcto desarrollo del servicio policial y para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

 

Uno de los problemas más graves que afectan a la plantilla en Cuenca es el estado de las dependencias policiales, que, a pesar de ser de reciente construcción, presentan desde su inauguración importantes deficiencias estructurales y carencias operativas que no han sido subsanadas. Estas instalaciones, lejos de ofrecer las condiciones óptimas que deberían acompañar a unas dependencias modernas, arrastran problemas que van desde fallos en el diseño funcional y espacios insuficientes para el trabajo diario, hasta carencias en infraestructuras básicas que dificultan el desarrollo eficaz de las labores policiales. JUPOL exige que el Ministerio del Interior actúe con urgencia para poner fin a esta situación inadmisible y garantice unas condiciones adecuadas para el desempeño de un servicio tan esencial como es la seguridad ciudadana.

 

A esta situación se suma la necesidad inmediata de actualizar y dimensionar correctamente el Catálogo de Puestos de Trabajo de la provincia. El actual catálogo está completamente desfasado y no refleja las necesidades reales de personal en una ciudad y una provincia que han evolucionado notablemente en términos demográficos, sociales y delictivos. Esta obsolescencia provoca una crónica infradotación de agentes, que repercute directamente en la capacidad operativa de la Policía Nacional y en la calidad del servicio que se presta a la ciudadanía.

 

Desde JUPOL denunciamos que esta falta de recursos humanos se traduce en sobrecargas de trabajo, imposibilidad de disfrutar de permisos, limitación de la presencia policial en la calle y una menor capacidad de prevención del delito. Resulta inaceptable que, en pleno siglo XXI, una ciudad como Cuenca siga sufriendo los efectos de un catálogo obsoleto y de unas instalaciones policiales que no cumplen con las necesidades mínimas de funcionalidad y seguridad.

 

Por todo ello, JUPOL exige al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Policía que aborden de forma inmediata la modernización del catálogo de puestos de trabajo en Cuenca y acometan las reformas necesarias en las dependencias policiales, dotando a los agentes de los medios materiales y humanos que necesitan para cumplir con su misión de proteger a la ciudadanía con eficacia y profesionalidad.

 

Actualización urgente de dietas

 

Otro de los aspectos que JUPOL considera prioritario es la actualización urgente de las dietas, congeladas desde hace años y totalmente desfasadas respecto al coste de vida actual. Además, exige una revisión profunda de la normativa que regula la función policial, modernizando leyes y reglamentos para adaptarlos a la realidad social, profesional y operativa del siglo XXI. Igualmente, el sindicato alerta sobre la falta de presupuesto para las cajas pagadoras de las comisarías, una carencia que dificulta el funcionamiento diario y compromete la eficacia del servicio policial.

 

JUPOL denuncia también la grave falta de liquidez en las Cajas Pagadoras de la Policía Nacional, infraestructuras esenciales para garantizar el correcto pago de las dietas y productividad de los agentes, así como los gastos ordinarios de las Comisarías. La falta de previsión de la Dirección General de la Policía y la ausencia de dotación suficiente en los Presupuestos Generales del Estado han dejado estas cajas prácticamente vacías, reducidas a unas meras “telarañas” que reflejan el absoluto abandono institucional. Esta situación genera retrasos, incertidumbre y un perjuicio económico directo para los policías que cumplen con su deber cada día, poniendo de manifiesto el desprecio con el que se trata a la plantilla.

 

Lujo y dispendio en el Día de la Policía

 

A este abandono se suma la indignación por el despilfarro y los privilegios de la cúpula policial durante la celebración de los actos oficiales. Mientras se recortan recursos básicos en las comisarías —sin dinero para reparar vehículos policiales o incluso para imprimir atestados—, se destinan importantes cantidades a fastuosos eventos, viajes y estancias de familiares de altos mandos. JUPOL denuncia que los agentes que son obligados a acudir desde distintas unidades deben pagar sus desplazamientos por adelantado, mientras la Junta de Gobierno sigue disfrutando de gastos cubiertos con fondos públicos sin transparencia alguna.

 

Esta misma Junta de Gobierno, cuya principal preocupación parece ser la de ampliar y retrasar su edad de jubilación, se beneficia de un sistema hecho a medida. Es el caso del Director Adjunto Operativo, cuya jubilación ha sido prorrogada de forma indefinida gracias a un Real Decreto diseñado, paradójicamente, para ayudas urgentes a víctimas de la DANA.

 

Premios injustos con leyes obsoletas

 

A todo ello se suma un hecho que, año tras año, profundiza en el malestar del colectivo: el uso continuado por parte del Ministerio del Interior de una ley franquista de 1964 para la concesión de medallas y condecoraciones policiales. Una norma anacrónica, elaborada en un contexto político dictatorial, que sigue rigiendo en pleno 2025 la forma en que se reconoce –o se desprecia– el mérito policial y permite premiar discrecionalmente a altos mandos, muchos ya jubilados, que reciben condecoraciones que en realidad suponen “jubilaciones doradas”: una medalla de plata puede incrementar su pensión en cerca de 12.500 euros anuales (unos 900 euros al mes).

 

Todo ello mientras héroes reales, como los tres agentes de Vallecas que arriesgaron su vida en acto de servicio, han quedado injustamente fuera del sistema de reconocimientos o se negó hasta en dos ocasiones la medalla de Oro para el Rey Felipe VI por su involucración como presidente de la Comisión Organizadora de los actos del 200 Aniversario de la Policía Nacional, una negativa que se llevó a cabo con el beneplácito de la Junta de Gobierno de la Policía, la DGP y el Ministerio del Interior.

 

Esta legislación, obsoleta y carente de legitimidad democrática, permite al Gobierno otorgar medallas a discreción sin criterios objetivos ni transparentes, favoreciendo a altos mandos y comisarios jubilados que, en muchos casos, no cumplen los requisitos que la propia normativa establece para ser condecorados. Mientras tanto, los agentes de base, aquellos que patrullan las calles, arriesgan sus vidas, trabajan en condiciones precarias y sostienen con su esfuerzo diario la seguridad de todos los ciudadanos, siguen siendo sistemáticamente ignorados.

 

“Es intolerable que en pleno siglo XXI el Ministerio del Interior siga premiando a comisarios jubilados y altos mandos desde el despacho con condecoraciones inmerecidas, mientras miles de policías que ponen en riesgo su vida cada día no reciben ni el más mínimo reconocimiento”, denuncia Aarón Rivero, secretario general de JUPOL. “No se puede seguir premiando el despacho y olvidando la calle. No se puede seguir utilizando una ley franquista para mantener un sistema de recompensas injusto, arbitrario y carente de transparencia”.

 

JUPOL exige al Gobierno una reforma inmediata y profunda del sistema de condecoraciones policiales, adaptándolo a criterios democráticos, objetivos y meritocráticos que reconozcan verdaderamente el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio de quienes están en primera línea.

 

Un compromiso con la dignidad policial

 

En este Día del Patrón, JUPOL reafirma su compromiso con la defensa de los derechos, la dignidad y el reconocimiento de todos los policías nacionales. El sindicato seguirá trabajando sin descanso para lograr la equiparación salarial, una jubilación justa, la actualización de las condiciones laborales y un sistema de reconocimientos acorde con los valores de una democracia moderna.

 

“Hoy no hay nada que celebrar”, concluye Rivero. “Hoy es un día para alzar la voz y exigir respeto, justicia y dignidad para todos los policías nacionales. Porque sin condiciones dignas, sin reconocimiento real y sin voluntad política, las palabras se las lleva el viento.”