Castilla La Mancha ansía deporte de élite. Fútbol y ciclismo son claros ejemplos de cómo esta zona de España está alejada del más alto nivel.
Una nueva edición de la ronda española de ciclismo ya es una realidad. Pese a que el recorrido se conocía con casi un año de antelación, una vez iniciada, no deja de sorprender que se haya priorizado disputar varias etapas en Italia, y no haya ninguna comparecencia en regiones como Castilla La Mancha. Una región olvidada por la organización una vez más, que se espera que sea de la partida en alguna etapa en la entrega de 2026.
Al igual que ocurre con el deporte de las dos ruedas, en el mundo del fútbol de primera división, Castilla La Mancha tampoco cuenta con ningún equipo dentro de sus fronteras. Hace algunas décadas, el Albacete Balompié era un asiduo de la máxima categoría del balompié nacional, pero de un tiempo a esta parte, su cota es la segunda división. Pese a ello, las apuestas de la liga ofrecen al Carlos Belmonte opciones reales de retornar a la categoría dorada del fútbol español. Un hecho que volvería a poner a toda la Comunidad Autónoma en la palestra de la actualidad futbolística y que haría retomar la ilusión entre toda la parroquia albaceteña.
Pese que las nuevas generaciones, no conocen a un Albacete Balompié de primera, son muchos los hitos que ha conseguido este equipo en la categoría. El gran salto llegó a comienzos de los años noventa, cuando el equipo, bajo la dirección de Benito Floro, ascendió a Primera en 1991. Nadie imaginaba entonces que un conjunto humilde, forjado lejos de los focos mediáticos, iba a revolucionar el campeonato con un estilo atrevido y dinámico. En su primera temporada en la máxima categoría, el Albacete no solo logró la permanencia, sino que sorprendió a propios y extraños por la calidad de su juego, ganándose el respeto de rivales y aficionados.
Entre los hitos más celebrados figura la temporada 1991-92, en la que el club estuvo muy cerca de clasificarse para competiciones europeas. Durante gran parte del campeonato, el Albacete se mantuvo en la zona alta de la tabla, logrando victorias memorables ante rivales de peso. Aunque finalmente no consiguió el billete continental, el hecho de pelear por él en su primer año en Primera ya supuso una gesta histórica para un club recién ascendido.
En la temporada siguiente, la 1992-93, el equipo volvió a ser protagonista. Terminó en séptima posición, su mejor clasificación histórica en la élite, confirmando que lo ocurrido en su debut no había sido una casualidad. Jugadores como Zalazar, Catali o Conejo formaban parte de un grupo que transmitía garra, talento y un fuerte sentido de identidad.
Con el paso de los años, el Albacete tuvo que lidiar con la otra cara de la moneda: las permanencias agónicas y, finalmente, los descensos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en la promoción de 1992 frente al Real Mallorca, donde el equipo manchego consiguió salvarse en un duelo cargado de tensión y épica.
Después de aquella primera etapa dorada, el club regresó a Primera en dos ocasiones más, ya en el siglo XXI. En la temporada 2003-04, con César Ferrando en el banquillo, el equipo logró una permanencia trabajada, con jugadores como Jesús Perera o el uruguayo Washington Tais dejando su sello. Esa campaña significó la confirmación de que el Albacete seguía siendo un club capaz de resistir en la élite. Sin embargo, la temporada siguiente no tuvo el mismo desenlace y el equipo descendió en 2005.
Hechos muy puntuales, como las grandes etapas de la Vuelta a España disputadas dentro de estas provincias. Tanto fútbol como ciclismo debe retornar en Castilla La Mancha al más alto nivel, esperamos que sea más pronto que tarde.

