(Artículo de Manuel Valencia Alonso)
No voy a analizar las causas de la despoblación en nuestra provincia, de las que todos somos conscientes y de las que se han analizado ampliamente por expertos en aspectos demógrafos.
Aparte de los aspectos conocidos, creo que necesitamos un cambio de mentalidad para combatir este problema tan acuciante. La actitud de los que se han quedado, en pequeñas poblaciones, debería ser más acogedora y más abierta de lo que existe generalmente. El inmovilismo, el conservadurismo, la xenofobia — que por desgracia sigue latente —, la falta de empatía, la gran dependencia económica del sector primario etc., son problemas a la hora de hacer frente a esta cuestión. Si a esto le añadimos la falta absoluta de oferta de viviendas para alquiler, se forma un coctel perfecto que impide la resolución de este problema.
Muchos de nuestros pueblos han evolucionado y se han adaptado a los nuevos tiempos, procurando y dotando los municipios de los servicios que se han adaptado a las necesidades del hombre contemporáneo.
No debemos pensar, siendo realistas, sólo en los grandes proyectos ni al establecimiento de grandes industrias, que dependen de factores estratégicos, políticos y logísticos; sino más bien de pequeños inversores, autónomos, profesionales de servicios básicos o trabajadores para complementar las pequeñas industrias existentes.
No sabemos atraer a los jóvenes trabajadores o no a nuestros pueblos, tan sólo en las fiestas y no sólo de fiestas pueden vivir los pueblos. No podemos convertir nuestras poblaciones en pueblos-asilo y este es el camino que llevamos.
