Carta abierta de la Sociedad Entomológica y Ambiental de Castilla-La Mancha al Consejero de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Delegado de Desarrollo Sostenible en Cuenca y el Alcalde del Ayuntamiento de Cuenca

Carta abierta de la Sociedad Entomológica y Ambiental de Castilla-La Mancha al Consejero de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Delegado de Desarrollo Sostenible en Cuenca y el Alcalde del Ayuntamiento de Cuenca

(Artículo de la Sociedad Entomológica y Ambiental de Castilla la Mancha (Seacam)

Estimados Sres.: El pasado día 4 de febrero de 2021 leímos en varios medios digitales la denuncia pública, realizada por Ecologistas en Acción, acerca de unas talas abusivas en el parque natural de la Serranía de Cuenca. La mención en una misma noticia de las palabras “maquinaria pesada” y “Cañada del Mostajo”, hizo que sonaran las alarmas en nuestra asociación, cuyo fin es el estudio científico y la conservación de la naturaleza en general y especialmente de la diversidad entomológica.

La Cañada del Mostajo es una pradera natural de montaña de alto valor botánico y entomológico situada a 1.460 m de altitud, en el corazón de la Serranía de Cuenca. En ella nace el río Escabas, y por tanto está parcialmente encharcada durante gran parte del año, además presenta un humedal permanente. Las formaciones vegetales allí presentes (prados de diente subatlánticos, comunidades anfibias temporales, vegetación acuática) son hábitats vegetales protegidos por la normativa regional y por la Directiva de Hábitats.

Es un paraje de montaña espectacular, y además una zona bien conocida por los entomólogos, con una gran diversidad de lepidópteros diurnos y nocturnos. En esta zona vuelan especies que están incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, tales como Polyommatus fabressei, Pieris ergane, Lysandra caelestissima, Pyrgus cinarae o Erebia zapateri. Así mismo, se puede encontrar en la zona Phengaris arion u hormiguera de lunares, que también está incluida en la Directiva de Hábitats. Esta especie tiene una interesante relación con hormigas del género Myrmica y su planta nutricia (Thymus praecox), y es muy sensible a la alteración de su hábitat. La Serranía de Cuenca (sitio más meridional de su distribución peninsular) tiene poblaciones aisladas y localizadas, por lo que este tipo de alteraciones en el medio puede suponer la extinción local de una población. Además, en esta zona se han localizado más de 100 especies distintas de mariposas diurnas (muchas de ellas raras y muy localizadas con una distribución muy restringida), siendo una de las zonas con mayor biodiversidad no solo de la Serranía, sino de la península ibérica. Esta alteración medioambiental deberá ser cuantificada en próximos años para evaluar el impacto generado sobre la comunidad de mariposas.

En un reciente trabajo sobre libélulas del parque natural de la Serranía de Cuenca, en la Cañada del Mostajo aparecieron 16 de las 49 especies encontradas en el parque natural. Cabe destacar la presencia de Sympetrum flaveolum, una especie ligada a prados de alta montaña, incluida como vulnerable en el Atlas y Libro Rojo de los Invertebrados Amenazados de España. Esta especie, con larvas acuáticas como todas las libélulas, no hace sin embargo la puesta en el agua de la laguna, sino en la pradera cuando está seca a finales de verano. Sus huevos permanecen latentes todo el invierno, evitando así las duras condiciones de la alta montaña, y eclosionan en la pradera encharcada en primavera.

Esta estrategia vital, que poseen también las especies de léstidos presentes en la laguna, es producto de miles de años de evolución, pero no había previsto este suceso: la pradera y los juncos en los que se han depositado los huevos antes de la muerte natural de todos los adultos, ha sido destruida totalmente por maquinaria pesada, acabando así con todos los individuos de una generación y comprometiendo gravemente la supervivencia de la población, que queda únicamente a expensas de posibles recolonizaciones en años posteriores.

El Delegado de la Consejería de Desarrollo Sostenible de Cuenca ha dado explicaciones a los periodistas sobre esta actuación, justificando la obligatoriedad y perentoriedad de eliminar la madera muerta generada por la nevada de 2018, para evitar plagas.

En primer lugar, retirar la madera muerta de nuestros bosques es un tema controvertido, existe suficiente evidencia científica que desaconseja esta práctica de forma sistemática y así se recoge en los manuales de Gestión Forestal Sostenible.

La madera muerta, además de desempeñar un papel crucial en los ecosistemas forestales, formando parte de procesos ecológicos fundamentales (formación de suelo, balance hídrico, ciclos de nutrientes), contribuye de una manera muy importante a la biodiversidad del bosque. Constituye la fuente de alimento para los organismos saproxílicos, que dependen durante parte de su ciclo vital de la propia madera muerta o senescente de árboles moribundos o muertos, caídos o en pie; o bien de hongos de la madera o de otros saproxílicos. Es además el refugio de muchos otros invertebrados y vertebrados (aves, mamíferos, reptiles y anfibios). Por esta razón, la retirada de la madera muerta tiene que estar debidamente justificada por el riesgo que genera una posible plaga. En el caso los escolítidos, escarabajos de la familia de los gorgojos que causan las plagas más temidas, retirar la madera dos años después de muerta es completamente ineficaz, pues los descendientes de los escolítidos que se desarrollaron en los pinos dañados en la nevada ya no usan esos árboles como alimento ni refugio, y estarán buscando árboles debilitados para seguir desarrollándose, por tanto el control de plagas no justifica la urgencia para realizar esta actuación en pleno invierno, metiendo maquinaria pesada en una pradera encharcada tras lluvias y nevadas. Desde el punto de vista técnico, hubiera sido más eficaz disponer una red de trampas que permitiera conocer el nivel de infestación, y actuar sobre los rodales secos antes de que los escolítidos se hubieran dispersado.

Su estrecha asociación con los bosques bien conservados hace que los insectos saproxílicos sean uno de los grupos taxonómicos más amenazados en la actualidad en Europa, a consecuencia principalmente de las prácticas forestales de los últimos 200 años. Ante esta situación, en el Convenio de Berna sobre la vida silvestre europea se recogió por primera vez la necesidad de proteger determinadas especies de coleópteros saproxílicos, cuyo número se amplió posteriormente en la Directiva de Hábitats.

Más recientemente, gracias a la iniciativa de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y a petición de la Comisión Europea, se elaboró la primera Lista Roja de Coleópteros Saproxílicos Europeos que incluye 21 familias y 436 especies, de las cuales el 14 % están amenazadas. Es el caso de especies como Cerambyx cerdo, Buprestis splendens y Lucanus cervus, incluidos en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla-La Mancha. De Buprestis splendens, uno de los coleópteros más bellos y raros de la península ibérica (sus únicas localidades conocidas están en Granada y en Cuenca), solo sabemos que estaba en la Serranía de Cuenca en los años 1930, y no se ha vuelto a encontrar.

Los escarabajos son los organismos con mayor número de representantes saproxílicos (entre el 22 y el 56% de los escarabajos forestales son saproxilófagos), pero la madera muerta es importante para muchos otros animales, como otros insectos: un 20% de las especies de la familia Sirphidae, que en fase adulta son uno de los polinizadores silvestres más importantes, tienen larvas saproxílicas.

Estos son unos pocos ejemplos que ilustran la importancia de conservar todos los elementos que forman parte del ecosistema forestal y realizar un aprovechamiento de los recursos madereros de forma compatible con su conservación, puesto que la información y la tecnología la tenemos a nuestro alcance.

Sin entrar a valorar el aprovechamiento abusivo de madera verde, y la elección de técnicas de aprovechamiento que son -cuando menos- cuestionables en un parque natural y espacio Natura 2000, sobre hábitats forestales de importancia comunitaria, y afectando a recursos naturales protegidos, la Sociedad Entomológica y Ambiental de Castilla-La Mancha considera inaceptable esta actuación.

Se trata de una zona de alto valor ecológico, incluyendo hábitats protegidos y especies amenazadas, que ha sido utilizada como zona de tránsito de maquinaria pesada y zona de arrastre y apilado de madera, en una época en la que las lluvias y nieves abundantes, y más aún este año, hacen que el suelo sea muy sensible a la acción de la maquinaria.

Por sí solas, las alteraciones visibles sobre el suelo y la vegetación bastan para calificar este suceso como una catástrofe ecológica, sin embargo tememos que lo peor está por llegar, y que las consecuencias de esta actuación sobre el régimen hídrico de la pradera sean irreparables. Es muy posible que se pierdan las condiciones de temporalidad e hidromorfía en gran parte de la superficie, y con ellas las plantas que dependen de estas condiciones, y tras las plantas nutricias, los insectos; y tras los insectos, parte de la funcionalidad y de los servicios que nos presta el ecosistema.

Pedimos por tanto al Consejero de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha que actúe inmediatamente, instando a la Delegación de Cuenca a que paralice cautelarmente la obra hasta que se investiguen y aclaren las presuntas irregularidades que denuncia la asociación Ecologistas en Acción sobre la insuficiente autorización de la obra.

Asimismo, pedimos a la Delegación de Desarrollo Sostenible de Cuenca que revise la gestión forestal que se lleva a cabo en este parque natural incluido en la red Natura 2000. Algo está fallando si este tipo de actuaciones, que difícilmente casan con los objetivos del plan de ordenación de los recursos naturales y del plan de gestión del espacio Natura 2000, y que afectan gravemente al suelo, al agua, y destruyen hábitats protegidos y especies amenazadas, tienen cabida en ella.

Por último, la actual corporación municipal de Cuenca se debe a los ciudadanos que la hemos elegido para administrar -entre otras cosas- nuestro magnífico patrimonio forestal. Le pedimos que no se pliegue a los intereses económicos de un maderista. Es triste tener que recordar esto en pleno siglo XXI, pero el bosque, nuestro bosque, vale mucho más que la madera que contiene.