El Día después

El Día después

(Artículo de Manuel Valencia Alonso)

El pasado día 17 se celebraron las elecciones andaluzas, una más del largo rosario al que nos someten los políticos. Los resultados fueron los que fueron, para unos no fueron los esperados, según las encuestas; para otros la confirmación de los pronósticos anunciados. Pero para todos, la resaca y la penitencia de la borrachera electoral.

¿Por qué les hablo de las elecciones de Andalucía? ¿Qué nos importa a los castellano-manchegos? Pues por desgracia nos las tenemos que tragar como las otras elecciones, si queremos ser sociables y estar medianamente informados. Como todas las campañas se hacen en clave nacional, importándoles un bledo los asuntos propios de la comunidad, y a esto le añadimos la presencia constante de los líderes nacionales, tenemos todos los ingredientes para el “show” perfecto con sus jaleosos mítines, comunicados en redes, entrevistas, tertulias televisivas, chismorreos, etc., generan un ruido en la opinión pública que lógicamente los medios tienen que publicar.

Pero a mí, que soy más morboso desde el punto de vista de la comunicación, me interesarían más las entrevistas, a tumba abierta, con periodistas de todas las tendencias y recordarles a los perdedores —pues solo hay un ganador— las idioteces dichas en campaña, apoyándose en la hemeroteca, los disparates que han dicho en la precampaña y en la propia campaña. La entrevista al ganador carece de interés, ya que suele ser en términos humildes y modestos.

Quizás sea una virtud democrática el debate político —aunque deberían moderar el tono—, que para eso están los distintos parlamentos, con sus sesiones de control y comisiones donde podrían clarificarse las posturas y, si fuera posible, llegar a acuerdos sin necesidad de contar, por cualquier enfado, con el voto de los ciudadanos.

No crean que nos vamos a descontaminar de la política tan fácilmente, pues nos espera un añito de aúpa. Estén atentos al día después, pues nos lo vamos a pasar de miedo.