“Columnismo y argumentación”

“Columnismo y argumentación”

(Artículo de Jesús Millán Muñoz)

Entendemos el Columnismo como ese subgénero periodístico que combina información, suponemos que información veraz, con argumentación. O si se quiere expresar de otro modo, búsqueda y expresión de los trascendentes medievales, es decir, relacionar verdad con bondad-bien y belleza.

El articulista, y toda persona, tiene que intentar, cuando escucha o lee, analizar, y saber, en la medida de lo posible, si el interlocutor, en un texto hablado o escrito, está siguiendo las reglas de la lógica, es decir, no está cayendo en falacias o sofismas, o, no está cayendo en falsas maneras de la argumentación.

Como ninguno de nosotros, articulistas y lectores de articulistas, tanto cuándo leemos o escribimos o pensamos o hablamos en la calle estamos libres de caer en estos errores, creo que a estas alturas de la producción cultural de artículos, habría que expresar algunas ideas, que simples, pero pueden aclarar mucho en este problema.

El diálogo o texto argumentativo.

1º Un diálogo argumentativo es un juego lingüístico en el que dos o más participantes intercambian mensajes respetando ciertas reglas…

Argumentación correcta: los argumentos se apoyan en las premisas.

2º Un argumento es un razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien convencer a otro de aquello que se afirma o se niega.

Normalmente un argumento es un conjunto de premisas y una conclusión.

3º Clases de argumentos:

Deductivos e inductivos o probables.

  1. a) Deductivos o formales. Se pretende que la verdad de la conclusión se sigue necesariamente de la verdad de las premisas.

Serían todas las reglas lógicas formales: ejemplo, Modus Tollens, Modus Ponens.

  1. b) Inductivos o probables o informales. La conclusión no se sigue necesariamente de las premisas, sino con cierto grado de probabilidad. Si se supone que todas las premisas son verdaderas, es probable que la conclusión también lo sea.

Estos se dividen en argumentos mediante ejemplos o generalizaciones y argumentos por analogía.

4º A la hora de un argumento hay que tener en cuenta las siguientes normas:

  1. a) Distinguir bien entre premisas y conclusión.
  2. b) Hay que partir de premisas fiables, que sean verdaderas.
  3. c) Hay que usar un lenguaje preciso, evitando términos generales, vagos y ambiguos.
  4. d) Evitar el lenguaje emotivo con el se puede pretender descalificar al oponente o…

5º Un diálogo argumentativo es un juego lingüístico en el que dos o más participantes intercambian mensajes respetando ciertas reglas que les comprometen a cooperar de buena fe para que se alcance el objetivo del diálogo.

6º Aristóteles en su obra Refutaciones sofísticas indica que «hay cuatro géneros de argumentos en la discusión; didácticos, dialécticos, críticos y erísticos. Son didácticos los que prueban a partir de los principios peculiares de cada disciplina y no a partir de las opiniones del que responde […]; dialécticos los que prueban la contradicción a partir de cosas  plausibles; críticos, los construidos a partir de cosas que resultan plausibles para el que responde y que es necesario que sepa el que presume tener conocimiento […]; erísticos, los que, a partir de cosas que parecen plausibles, pero no lo son, prueban o parece que prueban».

Reglas del diálogo argumentativo

  1. a) Principio cooperativo.

Contribuye a la conversación tal y como lo exige el objetivo o propósito que le corresponda. No es lo mismo el propósito o fin de la conversación en un tribunal de justicia, en una reunión científica, etc.

Este principio obliga a:

– Lleva el peso de la prueba cuando te corresponda.

– No hagas que tu interlocutor lleve el peso de la prueba cuando no le corresponda.

– No utilices premisas no admitidas por los demás interlocutores para apoyar una conclusión que pretendes que sea admitida por todos.

– Define, aclara o justifica el significado de los términos que utilices siempre que te lo pidan.

– No intentes forzar prematuramente la clausura del diálogo.

  1. b) Regla de la cantidad.

Proporciona tanta información como sea necesaria para mantener tu punto de vista, pero no más.

  1. c) Regla de la cualidad.

No digas lo que creas que es falso y no trates de mantener a toda costa una opinión de la que no tengas pruebas suficientes.

  1. d) Regla de relevancia.

Debes ser relevante, esto es, centra tus intervenciones en el asunto sobre el que se dialoga y no cambies de tema sin permiso.

  1. e) Regla de modo.

Explícate con claridad, sin ambigüedades, con brevedad y ordenadamente.

  1. Herramientas del diálogo argumentativo.

En un diálogo argumentativo se utilizan determinadas expresiones con unas funciones específicas. La utilización de estas expresiones puede ser a veces incorrecta, sobre todo cuando no se respetan las reglas que acabamos de reseñar. Algunas de ellas:

  1. a) Términos aseguradores.

Cuando alguien quiere presentar como segura una creencia y evitar que su interlocutor le pida razones para apoyarla, puede utilizar términos aseguradores. Ejemplo: Así sucede en las siguientes expresiones: Recientes estudios científicos han demostrados… Fuentes bien informadas han asegurado que…

  1. b) Términos

Para proteger nuestras afirmaciones de las críticas de los demás. Probablemente no tendrían tanta fuerza si no fuesen acompañadas con términos como estos: Probablemente… algunos x son… La mayoría de x son…

  1. c) Términos sesgados.

Algunas palabras están cargadas de connotaciones positivas o negativas. Por ejemplo, podemos decir de alguien que es estadounidense o yanqui, tienen diferente significado peyorativo…

  1. d) Definiciones persuasivas.

Son definiciones que se elaboran expresamente para un término al que se quiere conferir cierto prestigio o cierto desprestigio. Si lo queremos resaltar, lao asociamos con algo que los participantes en el diálogo consideran positivo, si queremos criticarlo, lo ponemos en relación con algo que se considera negativo. Por ejemplo, un hablante esta argumentando a favor del uso de los ordenadores y dice: «Los ordenadores son fieles amigos al servicio de sus dueños». En cambio alguien que está en contra dirá: «Los ordenadores son tiranos que envían al paro a miles de personas». Ninguno de los dos ha expuesto una verdadera definición, sino una valoración disfrazada de definición, y de ese modo se confunde el plano de los hechos con el de las valoraciones personales…

Es obvio y evidente, que siguiendo los paralelismos y analogías, algunos de estos conceptos o ideas, se pueden aplicar, no solo a la vida normal o rutinaria, dónde expresamos ideas y conceptos y argumentos, sino también, en la lectura, en el pensamiento, en este caso, de argumentos expresados en forma de artículo.

– En definitiva, el articulista, puede equivocarse, es un precio que hay que pagar a la debilidad y limitación humana, pero debe intentar buscar el mayor grado de verdad y bondad y belleza, en definitiva, aceptar la realidad y lo real, tiene que curarse de sus intereses, fines, traumas, heridas, pasiones, deseos, en la medida que pueda. Y el lector o lectora de artículos, ser benevolente con el articulista, pero tampoco caer en la multitud de sofismas y falacias existentes, ni tampoco, en una falta de argumentación correcta. Porque al final, lo que comemos nos influye, lo que comemos de ideas y pensamientos y hechos, nos influye y condiciona a y en la vida. Nos debemos verdad a nosotros mismos, verdad a los demás. Al menos, en la medida de lo posible…