(Artículo de Alfonso Bermejo García)
De cuantas pautas conocemos para protegernos y proteger a los demás del coronavirus es obvio que la manera más segura es no correr riesgos innecesarios.
Esto no significa que no haya que salir de casa. Lo que más bien esta propuesta viene a sugerir es que cuando lo hagamos, tenemos que hacerlo siguiendo las reglas encaminadas a reducir la posibilidad de riesgo de contagiarnos y contagiar a otras personas.
Pues bien, la mayoría de los especialistas que investigan sobre el virus y buscan soluciones a la enfermedad que causa, sostienen que el factor clave para evitar contagiarnos y sujetar su propagación es mantener la distancia social, es decir, guardar un espacio físico de separación con los demás. Esta regla se conoce desde 1930, año en el que una investigación concluyó que cuando una persona tose o estornuda gran parte de las gotas que libera se evaporan o caen al suelo alcanzando una distancia aproximada de 1 metro.
Hoy se sabe algo más. Recientes investigaciones sugieren que la tos y los estornudos podrían proyectar líquidos a mayor distancia de lo que se pensaba y que la persona infectada al toser, estornudar o incluso hablar alto o gritar desprende diminutas gotas, que transportan carga viral , y que no se evaporan ni caen rápidamente al suelo, manteniéndose durante algún tiempo flotando en el aire.
Con el fin de avanzar en la desescalada, los expertos, al menos en España, aconsejan guardar una distancia mínima de 2 metros cuando interactuemos con otras personas fuera del hogar, tanto en espacios abiertos (en la calle) como cerrados (en el supermercado). Cuando salimos a caminar señalan que esta distancia es conveniente que sea mayor, debiendo dejar entre 4 o 5 metros de separación con la persona que camina delante.
Pero, la distancia física de dos metros en el contacto entre personas ¿es realmente segura? Aunque es comprensible que a medida que las personas están en contacto más cercano el riesgo de contagiarse es mayor y que cuanto mayor distancia guarden entre sí más seguro se está, cada vez son más los expertos que avalan que la regla de los dos metros es una “buena medida” de protección porque rebaja significativamente el riesgo de contagio.
Así pues, al pasear, en las reuniones con amigos, en el transporte público, en la piscina, en el supermercado, en la cola de la panadería…y por supuesto en el trabajo, debemos respetar en todo momento la regla de los dos metros de distancia mínima con otras personas. Es la manera más efectiva de protegernos y proteger a los demás del coronavirus.
En resumidas cuentas, si además del resto de medidas recomendadas (lavarse las manos, no tocarse nariz, ojos o boca y usar mascarilla facial) practicamos esta sencilla pauta de distanciamiento social, antes conseguiremos detener la transmisión del virus y más pronto podremos continuar con la vida cotidiana que teníamos hasta la llegada del nefasto mal.
Debemos ser conscientes que en la transición hacia la normalidad, rematar a este azaroso virus que amenaza la salud de la población está en nuestras manos. Cuidarnos y cuidar a los demás es el compromiso que ahora se espera de todos los ciudadanos y ciudadanas.

