PETRA Maternidades Feministas contra los permisos iguales e intransferibles

PETRA Maternidades Feministas contra los permisos iguales e intransferibles

Desde la Asociación PETRA Maternidades Feministas nos oponemos frontalmente a la ley de Permisos por Nacimiento Iguales e Intransferibles, ya que no recoge estas exigencias sociales imprescindibles:

1. Una ampliación de los permisos parentales que garantice el derecho a una maternidad digna.

2. La transferibilidad del grueso de los permisos inferiores a un año.

Y en la que previamente no se hayan realizado para su elaboración: 1. Un estudio de opinión riguroso que recoja el posicionamiento de la ciudadanía sobre este asunto y muy en particular las demandas de las madres.

2. Un informe independiente con la opinión de profesionales y expertas/os en pediatría, salud perinatal, neurobiología perinatal, trabajo social, etc. El 1 enero de 2021 se harán efectivos los permisos iguales e intransferibles, que otorgan 16 semanas remuneradas al 100% al segundo progenitor (padres en su mayoría), ignorando la realidad de las madres y las necesidades de los bebés, así como la demanda histórica de colectivos de madres por la ampliación del permiso materno, congelado desde 1989. España está a la cola de Europa en tiempo de licencia remunerada disponible para las madres.

Las escasas 16 semanas con que cuenta la madre no conceden a ella y al bebé el tiempo necesario para que puedan establecer un vínculo que es básico en la crianza humana, tal y como apunta la evidencia científica en el campo de la neurobiología del apego, y son un enorme obstáculo para los seis meses de lactancia exclusiva que la Asociación Española de Pediatría y la OMS recomiendan, y que muchas madres desean. Además, obvian que la mayoría de madres pasan por un proceso de embarazo, parto, posparto, puerperio, exterogestación, lactancia materna, que necesario proteger, siendo 16 semanas insuficientes.

Junto a esta ampliación pedimos también transferibilidad de los permisos, al igual que en la mayoría de los países europeos con políticas de igualdad más avanzadas (siendo España un caso aislado con la actual ley) y que permite a las familias repartir el tiempo de crianza como deseen en función de sus circunstancias. La implementación de esta ley otorga a los varones españoles el privilegio de tener los permisos paternos intransferibles y remunerados al 100 % más largos de Europa; mientras que las madres españolas estarán entre las europeas con menos tiempo disponible de licencia remunerada.

Esta ley también discrimina a los bebés que se crían en familias monoparentales –hoy en día, en torno al 12% de criaturas nacen de madres solas–, ya que esas criaturas no gozarán de las 32 semanas de cuidados de las que sí disfrutarán los bebés de familias biparentales. Tampoco es una medida redistributiva: se trata de una medida vinculada al empleo, y sabemos que en España las personas con nivel socioeconómico más alto tienen más empleo y de mejor calidad, por lo que también serán estas quienes recibirán más recursos a través de estas prestaciones. No podemos olvidar que más del 30% de las criaturas seguirán sin tener derecho a ningún apoyo económico por parte del Estado, ya que nacen de madres sin empleo formal.

Es por este motivo que desde PETRA defendemos también la necesidad de implementar una prestación básica universal por menor a cargo, similar a la existente en los países europeos con políticas sociales avanzadas. Creemos que es un error ignorar la función primordial de los permisos parentales –dar protección en el momento de vulnerabilidad que supone el nacimiento de una criatura– y convertirlos en una herramienta de ingeniería social para transformar las prácticas androcéntricas en el mercado laboral.

Hacer política feminista debería consistir en encontrar las fórmulas para que el mundo laboral se vea obligado a dar encaje a la crianza humana, no en forzar la maternidad para que se adapte a las exigencias del mercado. Además, como herramienta para mejorar la situación de las madres en el empleo, la medida pierde toda eficacia desde el momento en que, ante la insuficiencia de los permisos, estas seguirán recurriendo a excedencias para criar o directamente desvinculándose del mercado laboral.

Las madres seguiremos queriendo estar con nuestros bebés, esté o no el padre presente; por lo tanto, muchas madres cogerán excedencias no remuneradas a las 16 semanas incluso estando el padre de permiso, viendo así reducida su economía. De hecho, ya existen datos al respecto. Podemos ver cómo en 2019 las madres solicitaron 42.857 excedencias para cuidar (sin remunerar) y los hombres solo 5.320. Sin embargo, se supera ya el presupuesto y la dotación de recursos al permiso remunerado de los padres, siendo 117.775 los permisos de nacimiento solicitados por hombres y 112.990 permisos por nacimiento solicitados por mujeres (INE). Los padres no cuidan gratis. Mientras, el permiso de las madres continúa congelado. Ya avisamos de que esto pasaría y recordamos: no es feminista.

Tampoco es feminista ignorar las necesidades de las madres al obviar que las primeras semanas son especialmente vulnerables. Estar acompañadas durante esas semanas no es un capricho, es una necesidad, así que no compartimos la llamada «trampa de la simultaneidad» del colectivo impulsor de estos permisos, quienes piden que los padres cuiden en solitario con permisos no simultáneos.

La corresponsabilidad se educa y nuestros bebés no son instrumentos para aprender igualdad, ignorando sus necesidades. No es corresponsabilidad cuidar a un bebé en solitario, sino compartir todas las tareas de hogar, crianza y cuidado a la dependencia al 50%, aunque no sean las mismas tareas ni en los mismos tiempos. Recordamos, además, que no se puede obligar a cuidar. Poner la vida en el centro solo se podrá conseguir a través de permisos más amplios y destinando una partida mayor a infancia y crianza. Exigimos que se escuche a las madres. Legislar sin nosotras no solo no es feminista, tampoco es democrático.