(Artículo de Julián Bustamante Chavarría, Concejal de medio ambiente.)
Estimado amigo Don Carlos Arteche, la minería del caolín en Arguisuelas se remonta 70 años atrás, en ese largo periodo muchos trabajadores de los pueblos vecinos se han ganado la vida aquí con la extracción de este recurso, amplias zonas de gran valor ambiental, así como fuentes, tornajos, zonas recreativas se han perdido por esta actividad, nadie puede negarnos nuestra aportación a este sector minero tan desagradecido.
Es en los años 70 del siglo pasado cuando más empleo genera la actividad minera, con tres empresas operativas en el término municipal, esta situación de bonanza no frena la despoblación que sigue una línea descendente hasta la actualidad ( 338 habitantes en 1970 y 127 habitantes en 2025). Las causas, precariedad laboral, salarios por debajo de la media nacional, trabajos penosos con escasa inversión tecnológica, y demanda de trabajadores a otras zonas industrializadas de España con mejores ofertas de empleo. El modelo extractivista es radical, en ningún momento se plantea la posibilidad de fabricar manufacturas que reviertan en empleos cualificados y mejor remunerados que fijen población.
En la actualidad, el caolín como recurso finito, está dando los últimos coletazos en Arguisuelas. Esto nos obliga a repensar nuestro futuro inmediato, centrar nuestras perspectivas en el monocultivo minero , no resulta halagüeño, conocemos los resultados en otros pueblos de tradición minera de Teruel como Riodeva, Estercuel etc.
La decisión de proteger nuestro bosque por consulta popular, no pretende el cierre de los lavaderos de arenas caoliníferas, ni el despido de ningún trabajador, tampoco el cese de la actividad ni trastornos económicos para nadie. En 2018 la corporación municipal acuerda dar los permisos para la explotación de la antigua mina de Valentín Herraiz a la vez que se le informa a los representantes de Samca del interés municipal por conservar el pinar del Viso por su cercanía al núcleo urbano y valor paisajístico, esta decisión es compartida por las sucesivas corporaciones municipales. La empresa responde con sondeos en el pinar, ignorando la voluntad popular del 90% de la población.
La no destrucción del pinar no tiene porque suponer el colapso de Samca, ni la ruina de la familia Luengo (la mayor fortuna de Aragón), tampoco va a disparar los casos de cáncer, ni la radiación por cesio, ningún pueblo va a desaparecer… Por el contrario, será un incentivo para iniciativas de turismo rural, ganadería extensiva tradicional, hostelería, servicios o construcción como alternativas a la minería que más pronto que tarde desaparecerá.
El ayuntamiento de Arguisuelas siempre fue condescendiente con Samca y el resto de empresas que intervinieron en el municipio, a pesar de la escasa aportación económica a las arcas. Lo único que se les ha pedido es que respeten el paraje del Viso, con la respuesta que todos conocemos.
Por otro lado, las consultas populares son un ejemplo de democracia básica, y merecen un trato respetuoso por quienes han sido elegidos por ese mismo sistema. No hay egoísmo en nuestra decisión conservacionista, pero si se percibe en quienes solo ven beneficio económico para su municipio, negando la repercusión desastrosa que esto conlleva en el municipio vecino. Por suerte son muchos los solidarios que nos apoyan. Salud,
