(Artículo de Juan Peñalver Alcázar)
El último componente de este apartado que he venido en titular sanidad lo constituyen los farmacéuticos. Como siempre hasta ahora, será el Anuario el que nos dé los nombres propios de las personas que desempeñaron esta profesión en nuestro pueblo, sin embargo, al contrario que ha ocurrido con los médicos o los veterinarios, la prensa profesional especializada de esta época que he consultado, fundamentalmente tres cabeceras: La Farmacia Española, El Semanario Farmacéutico y El Restaurador Farmacéutico ofrece poca información acerca de los farmacéuticos taranconeros. No significa que no puedan extraerse datos interesantes y curiosos que de un modo u otro pueden aplicarse al quehacer diario de nuestros paisanos boticarios, pero no serán noticias directas sino más bien extrapolaciones de los problemas que a través de estas publicaciones comentaban sus compañeros de profesión.
La relación de farmacéuticos que conocemos a través del Anuario para el período 1881 – 1911 es la siguiente (hay que tener en cuenta que no disponemos de la totalidad de los ejemplares de ese período, por lo que quizás se nos escape alguno)
NOMBRE PERÍODO DE ACTIVIDAD PROFESIONAL
Antonio Alcázar (que aparece como subdelegado en 1886 – 1888) 1881 – 1908
Jacinto Cañete 1881 – 1886
Jesús Muñoz 1881 – 1888
Álvaro Plaza
(aparece un Álvaro Plana en 1894 hasta 1899, quizás por error en la transcripción del nombre) 1884 – 1885
Avelino Rodríguez
(aparece como delegado de farmacia del partido de Tarancón en 1907) 1900 – 1911
Emilio de Arcos
(de 1900 a 1902 aparece indicada una sociedad llamada Plana y Arcos) 1903 – 1906
Juan Castillo 1908 – 1911
De esta relación de nombres hay que señalar que en el caso de D. Emilio de Arcos, también aparece como propietario de una droguería. De hecho, debía tratarse de un negocio familiar ya que de 1881 hasta 1888 aparece como único droguero de Tarancón D. Feliciano Arcos, y ya en 1894 es D. Emilio Arcos junto con D. Álvaro Plana los identificados como drogueros, no consta donde tenía el negocio Álvaro Plana pero sí sabemos que en el número 9 de la calle Zapatería tenía su droguería D. Emilio Arcos. En 1900 y 1901 la droguería pasa a llamarse ARCOS y PLANA, recuperando su nombre en 1902. Podemos ponerle cara a D. Emilio, basta consultar el libro Fotografía en la Historia de Tarancón y concretamente su página 175 e incluso una foto de su negocio, en esa misma publicación en la página 232.
También D. Avelino Rodríguez, aparece desde 1902 como droguero, en su caso el negocio se situaba en la calle Toledo número 13.
Podemos irnos un poco más atrás e identificar algún farmacéutico o boticario más, en el ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALBACETE existen varios legajos correspondientes a Tarancón, y a partir de uno de ellos sabemos que en el año 1811 a resultas de un Real Decreto emitido por el entonces rey usurpador José I Bonaparte se confeccionó una relación denominada Matrícula de todas las personas que en esta villa exercen oficio, comercio, industria, arte y profesión para pagar el derecho y patentes según ese Real Decreto en la clase de contribuyentes número 4 se encontraban los boticarios, por tanto en esa matrícula vamos a tener los datos de aquellos habitantes de Tarancón que ejercían esta profesión, a saber: D. Joaquín de la Cierva que debía pagar unos 300 reales de vellón, ya que Tarancón era considerada como una villa de 4ª categoría, villas o reales donde hubiera corregidor, alcalde mayor o juez de primera instancia.
Por otro lado, en la publicación Indicador de España y de sus posesiones ultramarinas correspondiente al año 1864 identificamos dos boticarios más: D. Mariano Fernández y D. Jesús Muñoz, realmente sólo aportamos un nombre más, ya que el segundo, D. Jesús Muñoz es el mismo que ya aparece en 1881. De esta misma época encontramos en la publicación El Restaurador Farmacéutico (número del 7/06/1873) un anuncio por el cual se indica que se necesita para una farmacia de la provincia de Cuenca (Tarancón) un licenciado para regentarla y un practicante, dándose como contacto un nombre, D. Felipe Carillo de la Parrilla…no sabemos qué papel desempeñaba exactamente este individuo.
Como he señalado al principio, me ha resultado bastante difícil encontrar información de nuestros boticarios en las revistas profesionales, de hecho cuando en mayo de 1906 (tal y como se recoge en La Farmacia Española y El monitor farmacéutico) se anuncia que los farmacéuticos de Cuenca han tomado la iniciativa de organizar un Colegio profesional en la provincia ninguno de los componentes de su primera junta directiva está relacionado con Tarancón siendo D. Dámaso Fernández su presidente (Huete), D. Baltasar Moreno su vicepresidente (Cervera), D. José Mª Zomeño su tesorero (Cuenca), D. Lupercio González su vocal (Aranjuez), D. A. Benítez Poveda su secretario (Cuenca), D. Pedro Montero también vocal y D. Juan Miguel López Algarra su vicesecretario; de tal modo que pensé que quizás al tratarse de profesiones que requerían de un título universitario, se podría obtener algo más de información consultando los expedientes de alumnos que se encuentran en el ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL y hubo suerte, con alguna sorpresa de hecho. De dicha consulta, obtuve los expedientes de D. Jacinto Cañete, o mejor dicho D. Simón Jacinto Cañete que era su nombre completo y de D. Jesús Muñoz o menor dicho D. Carmelo Jesús Muñoz y García (no debe confundirse con el otro farmacéutico del mismo nombre). Pero además apareció un nuevo farmacéutico, D. Eustaquio Alcázar y Bugeda.
Podemos conocer un poco más a estos tres farmacéuticos a partir de la consulta de dichos expedientes:
D. EUSTAQUIO ALCÁZAR y BUGEDA: la documentación nos dice que fue el 7 de septiembre de 1869 cuando obtiene el certificado emitido por el Instituto de Cuenca por el cual se indica que ha superado todas las asignaturas de la segunda enseñanza, así como los ejercicios prácticos, obteniendo la calificación de aprobado por parte del Tribunal para el título de Bachiller. Esto le permitirá matricularse en los estudios de Farmacia ya en el curso 1869 – 1870. Se dispone de los justificantes específicos de matriculación para el curso 1869 – 1870 de Química General, Historia Natural, Materia Farmacéutica Animal y Mineral y Materia Farmacéutica Vegetal. En el curso 1871 – 1872 cursará las asignaturas de Farmacia Química Orgánica, Farmacia Química Inorgánica, así como Prácticas y Ejercicios prácticos de operaciones. Y de nuevo en el mes de agosto de 1873, vuelve a matricularse de Química Inorgánica. Será por fin en el curso 1876 – 1877 cuando finalice la carrera, siendo certificado su aprobado y por tanto su título de licenciado con fecha 25/10/1877 (certificado que se obtenía previo abono de una tasa de 2.50 pesetas) recibiendo el título el 7/03/1878. Esta es la información puramente académica, de su vida privada sabemos que nació en 1850 ya que en las matrículas de las asignaturas indicadas se menciona por ejemplo que en 1873 tiene 23 años, sabemos que durante su estancia en Madrid vivió inicialmente en la calle Quintana y luego se mudó a la calle Hortaleza, en concreto número 112 ocupando el cuarto 2º. Y tenía un fiador que se responsabilizaba del pago de su matrícula, y ese fiador es otro taranconero del que ya hemos hablado, D. Loreto Alcázar, hablamos de él en la entrega dedicada a los médicos, sabemos por su expediente que en el curso 1868 – 1869 pidió el traslado desde la Universidad de Cádiz a la Universidad Central, por tanto, se encontraba en su segundo año en Madrid cuando D. Eustaquio comenzó a estudiar Farmacia. Es una pena que en el expediente de D. Eustaquio no se recoja su partida de bautismo, como era habitual, porque es casi seguro que debían ser parientes. Me inclino a pensar que eran primos.
No he encontrado nada de la actividad profesional de D. Eustaquio Alcázar y Bugeda como farmacéutico, pero sí que entre 1914 y 1921 vivía en Aranjuez, porque en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid con fechas 20/08/1914 y 6/08/1921 aparece en una lista de seleccionados para ser jurado en el partido judicial de Chinchón.
D. CARMELO JESÚS MUÑOZ y GARCÍA: en este caso la consulta de su expediente tiene la gran ventaja de que contiene su partida de bautismo. Realmente, lo que encontramos es una copia certificada de la partida de bautismo original, certificada doblemente, por cierto, por un lado, por el propio párroco D. Felipe Pastor y por el notario D. Pedro María Segovia. Aquí se nos dice que fue el 18/07/1867 cuando se bautizó a D. Carmelo, bautizo que no efectuó el párroco D. Felipe Pastor, sino que lo llevó a cabo el presbítero D. Lino Muñoz. El niño había nacido el 16/07/1867 y recibió los nombres de Carmelo, Jesús, Alfredo, Lino, Juan, Doroteo y Antonio siendo hijo de D. Jesús Muñoz (posiblemente el farmacéutico que ejerció de 1881 a 1888) y Dña. Flora García y sus abuelos paternos D. Juan Muñoz y Dña. María Gómez y sus abuelos maternos D. Doroteo García y Dña. Ana Antonia Espada.
Con 18 años obtuvo el título de bachiller, expedido por el Instituto de Toledo el 20/10/1885. Instituto en el que inició sus estudios de segunda enseñanza en 1881, habiéndose examinado para poder ingresar en Toledo en un colegio de Huete. Las asignaturas cursadas en Toledo, con muy buenas notas por cierto incluyen: latín, retórica y poética, geografía, historia de España, historia universal, psicología, lógica y ética, aritmética y álgebra, geometría y trigonometría, física y química, fisiología e higiene, agricultura elemental y dos cursos de francés.
Sus estudios universitarios se realizan entre 1885 y 1888, inicialmente en la Facultad de Ciencias donde estará hasta 1887 y posteriormente en la Facultad de Farmacia hasta 1888. En la Facultad de Ciencias cursará con resultados poco satisfactorios (en su expediente aparecen varios suspensos y la matriculación durante varios años de las mismas asignaturas) análisis matemático, geometría, química general, botánica y mineralogía, física y zoología y en la Facultad de Farmacia sólo solicitará poder examinarse de Física y Química. El traslado a la Facultad de Farmacia sí le exigió presentar una certificación de identidad avalada por tres testigos, de los cuales se identifican dos: José Mauricio Guidotti y César Guidotti ambos residentes en la calle Leganitos nº 17, el tercero no se identifica, pero, se señala que es miembro del 1er Batallón del Regimiento de Infantería Zaragoza. Este apellido Guidotti aparece en varias ocasiones en el libro Fotografía en la Historia de Tarancón;los personajes que aparecen fotografiados no son los mismos que aparecen en estas certificaciones, además son posteriores a sus años de estudio, pero indudablemente existe una conexión familiar (Gregorio Guidotti, página 132; Ramona Guidotti, página 136; Emilio Guidotti página 148)
Al igual que en el caso de D. Eustaquio, más allá de la referencia recogida en el Anuario, no he encontrado nada acerca de su actividad como farmacéutico, pero…si he encontrado algo que en principio no me cuadraba en absoluto y es que en las ediciones de la Gaceta de Madrid del 12/04/1901 y 17/06/1902 aparece su nombre en la lista de miembros del Cuerpo de Telégrafos (creado el 22/04/1855) como oficial de segunda habiendo ingresado en este cuerpo en julio de 1892, sólo cuatro años después de su último curso universitario. Esta información puede que esté relacionada o no, no he podido contrastarlo, con otra aparecida en 1908, en concreto en la edición del 14 de mayo de ese año, en la revista La Farmacia Española, donde indicaba que en el capítulo 15 de los presupuestos presentados por el Gobierno se recoge una partida de 200000 pesetas para ampliar el servicio de telégrafos en poblaciones pequeñas, se habla de poblaciones de al menos 2000 almas, llegando incluso a premiar a quien decida ocuparse de esas nuevas estaciones telegráficas que tendrían un horario de 9 a 12 y de 15 a 18 siendo los farmacéuticos los encargados de su servicio. En todo caso, sabemos que desde 1900 a 1903 D. Jesús Muñoz fue el jefe del servicio de Correos en Tarancón y desde 1908 jefe del servicio de Telégrafos.
D. SIMÓN JACINTO CAÑETE y GARCÍA: según el Anuario, farmacéutico en Tarancón de 1881 a 1886. En su expediente universitario se incluye una certificación firmada por el párroco D. Felipe Pastor de su partida de bautismo original. Nació el 28/10/1841, siendo bautizado al día siguiente, por D. Victoriano de las Heras y Carrasco que se menciona así mismo como “párroco regente” por ausencia y enfermedad del párroco titular, D. José la Peña López. Según su partida, fueron sus padres D. Magín (¿?) Cañete, que aparece como labrador propietario y Dña. Eugenia García, siendo sus abuelos paternos D. Manuel Cañete y Dña. Atanasia Parada y sus abuelos maternos D. Jerónimo García y Dña. Mª del Carmen Parada.
Obtuvo el título de Bachiller en Artes en el Seminario de Cuenca. En su expediente consta toda una serie de certificados emitidos tanto por el Instituto de Segunda Enseñanza de Cuenca como del propio Seminario, de tal modo que sabemos que los cursos de 1854 – 1855, 1855 – 1856 y 1856 – 1857 estuvo en el Instituto de Cuenca y desde 1857 hasta 1860 cursó los tres años de Filosofía en el Seminario de Cuenca. En los certificados del Instituto aparece como alumno de “latinidad” y humanidades, y como asignaturas de sus cursos en el Seminario encontramos Lógica, Metafísica, Historia de la Filosofía, Religión, Ética, Matemáticas, Física y Química, Historia Natural, Geografía y Agricultura. En este sentido hay una relación de fechas que no acabo de cuadrar, porque el certificado de Bachiller en Artes aparece firmado el 22/10/1867 pero en la documentación emitida por el propio Seminario aparece 1861 con fecha de terminación de sus estudios, puede que los estudios de Filosofía sean distintos a los del Bachillerato en Artes y por eso en la documentación de la propia Facultad de Farmacia se indica que está dispensando de llevar a cabo el curso preparatorio por haber cursado los estudios de Segunda Enseñanza en 6 años.
Su primer año de Facultad, corresponde al curso 1867 – 1868, obteniendo su licenciatura el 22/03/1871 siendo uno de los profesores del Tribunal que le examinó el Doctor Lletget (una figura histórica dentro de la Farmacia española). De sus matrículas se desprende algún dato más de su vida no académica, por ejemplo:
• Año 1867 – 1868, en la matrícula del primer año de Farmacia se indica que vive en la c/Preciados 21, 2º siendo su fiador D. José Domínguez que vive en la c/Chinchilla 2, 3º (muy cerca de la Plaza del Callao)
• Año 1868 – 1869, en la matrícula de Química Orgánica e Inorgánica, así como de Reconocimiento de plantas y sus productos se recoge que vivía en la c/Atocha en el propio Hospital General que allí se ubicaba (donde ahora se encuentra el Museo Nacional de Arte Reina Sofia) siendo su fiador D. José Girón (hablaremos de él más tarde, que presenta dos direcciones el propio Hospital General y la c/Fúcar 12, 3º muy cerca de allí, por cierto)
• Año 1869 – 1870, en la matrícula de Prácticas de Operaciones Farmacéuticas, ya con 27 años, vivía en la Plaza de los Afligidos 5, bajo (actualmente Plaza de Cristino Martos) siendo su fiador, D. Aquilino Herrera que vivía en esa misma dirección.
• Año 1870 – 1871, en la matrícula de Prácticas de Operaciones Farmacéuticas se indica que vivía en Costanilla de los Ángeles, 20, 3º siendo su fiador (otra vez) D. José Domínguez que vivía en la c/Olivar 22, 3º (cerca de la plaza de Lavapiés). Esta asignatura la cursó como “alumno libre” dado que ya la había suspendido previamente en dos ocasiones.
De su vida profesional, además de la indicación dada por el Anuario de su ejercicio como farmacéutico en el período ya indicado, tenemos un dato más que nos aporta la publicación El Genio Médico Quirúrgico, en su número del 15/07/1871 ya que se hace eco de la constitución en Tarancón de una Asociación Médico-Farmacéutica que aglutina los médicos, cirujanos y farmacéuticos del partido judicial de Tarancón, recogiendo íntegramente el acta de constitución de la misma, fechada el 29/06/1871, siendo D. Jacinto Cañete quien actúa como secretario de la misma. Se felicita efusivamente al colectivo sanitario de Tarancón por esta iniciativa señalando que “¿qué más puede apetecerse y desearse en una localidad o distrito, que estar en cordial amistad y armonía con los compañeros para que en primer término la moral médico-farmacéutica se respete y en enfermedades, ausencias, en persecuciones injustas, nos auxiliemos y ayudemos los unos a los otros?” hay que recordar que es en esta época y al amparo de la recién aprobada constitución de 1869 cuando va cobrando fuerza el movimiento asociacionista profesional en España, y en éste el colectivo sanitario taranconero fue muy precoz, ya que por ejemplo fue en 1869 cuando se crea la Junta Central de la Asociación Médico-Farmacéutica Española y no será hasta 1875 cuando se cree el Colegio Médico-Farmacéutico Español, en 1894 el Colegio de Médico de Madrid y en 1899 el Colegio de Médicos de Cuenca. En este sentido hay un trabajo muy interesante al respecto titulado Asociacionismo Médico-Farmacéutico en la España de la segunda mitad del siglo XIX de María del Poder Arroyo Medina publicado en la revista ASCLEPIO. VOL XLIX-2-1997 donde precisamente se menciona a nuestros paisanos, pero dando una fecha errónea para su fundación, ya que indica 1893, el error posiblemente se deba a que en octubre de ese año, 1893, las revistas profesionales La Farmacia Española (26/10/1893), El Semanario Farmacéutico (22/10/1893) y El Siglo Médico (23/07/1893 y 29/10/1893) publican la comunicación recibida por parte de la Asociación de Tarancón instando a la profesión a repetir un Congreso Nacional similar al celebrado en 1891, propuesta que es recibida como un aldabonazo por parte de los directores de dichas publicaciones y una llamada de atención a todo el colectivo médico-farmacéutico. Forman parte de esta asociación nombres conocidos como D. Facundo Domínguez, D. Jesús Muñoz, D. José Vega, D. Saturnino Fernández y D. Mariano Fernández y Gómez. Estos miembros junto con el resto hasta un total de 23 pagarán una cuota de 20 reales “cuyo total importe se invertirá en gastos de escritorio y comunicaciones o correspondencia con los demás puntos y el remanente lo conservará y retendrá el tesorero por si alguno de los socios se viera en la imprescindible necesidad de ser socorrido con ellos a juicio de los demás socios con cuya voluntad se tratará previamente” dentro de las buenas prácticas que deberán seguir los socios se indica por ejemplo “será obligación imprescindible de todo socio, en auxiliar y defender a sus consocios en todo lo que tenga relación a la profesión, sustituyéndose mutuamente en la asistencia de sus respectivos partidos y clientelas en los casos de enfermedad y ausencia” velando siempre por una competencia leal ya que se acuerda que “todo socio se abstendrá de visitar o intervenir en manera alguna en los enfermos de la clientela o localidad en que resida otro socio sin que preceda la intervención de éste, teniendo muy presente en esto y en todo, las reglas de moral médica y el más exquisito compañerismo”
Para terminar con la relación de farmacéuticos taranconeros, voy a mencionar a D. José Girón, ya ha aparecido antes muy de pasada como fiador de un estudiante de Farmacia. Y es un nombre que no aparece en el Anuario, lo encontré cuando visto el poco éxito a la hora de buscar información en las revistas profesionales, accedí directamente a la página web del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España: https://www.farmaceuticos.com/el-consejo-general/consejo-general/patrimonio-historico/farmaceuticos-ilustres donde aparece una reseña de D. José López-Girón y Mora de modo que ya tenía un nombre que buscar en los artículos de las revistas profesionales.
La información que aparece en la dirección web arriba indicada nos dice que nació en Tarancón en 1840 y falleció en Madrid en 1900 en concreto el 26 de febrero según se recoge en la necrológica que se publicó en la revista La Farmacia Española (número del 8/03/1900)¸ donde se destaca por ejemplo “siendo muy joven obtuvo por oposición una de las plazas de farmacéutico del Hospital Provincial” dando cuenta de su buen hacer y su profesionalidad tanto en el aspecto farmacéutico como en el de gestión de la farmacia hospitalaria de ese centro. En la revista Semanario Farmacéutico (SF) y La Farmacia Española (FE) encontramos varias referencias a su persona y su trabajo
Número del 26/01/1873 (SF): “El resumen de la Memoria del ejercicio de esta corporación durante el año 1871, leída en la Junta de 30 de diciembre y publicada últimamente es como sigue: la sección científica emitió dictamen sobe los Cuadros de venenos y antídotos de los señores Dueñas y Girón por los cuales obtuvieron el premio de medalla de oro con mención honorífica de esta misma circunstancia tenemos noticia en el número del 7/03/1872 (FE). Otro ejemplo del buen hacer de nuestro paisano se recoge en el número del 24/09/1876 cuando se dice: “Nos complace haber sabido que nuestros amigos y comprofesores D. Luciano Garrido, D. Isidoro López Dueñas y D. José López Girón hayan ejecutado en pocos días un análisis de los vinos de naranja, preparados en Valencia por el farmacéutico D. Francisco Calvo, presentados al Colegio de Madrid para recibir sanción. El informe de dichos individuos de la Corporación es acertado y luminoso, dando una prueba de celo a las demás comisiones análogas que no dan curso a sus cometidos” Su labor fue reconocida junto a su compañero López Dueñas durante la celebración de la Exposición Farmacéutica Nacional de 1882 a través de una carta de aprecio, el motivo de la misma es que durante esta exposición ambos (identificados como farmacéuticos de la Beneficencia Provincial de Madrid) expusieron sus ocho cuadros que comprenden un resumen general de venenos y contravenenos que fueron reconocidos como muy útiles para la profesión. Suyo es un artículo recogido en el número del 27/03/1887 y que se continuará en números sucesivos del mes de abril, titulado Análisis de la orina donde recoge una serie de recomendaciones para su correcto análisis como por ejemplo la determinación de su acidez, su color, su contenido en azúcar…Es también suyo un informe o dictamen publicado en el número del 30/05/1872 (FE) acerca del empleo Del aceite de hígado de lija preparado por el Sr. González Sáenz siendo su conclusión tras una extensa y documentada exposición que “el farmacéutico señor D. Nicasio González Sáenz ha llenado cumplidamente su cometido presentado un producto bien preparado y que puede competir con los primeros de su clase procedentes de laboratorios extranjeros”, también participará en 1873 en la emisión de un informe científico sobre “Jarabe y emulsión de brea del Doctor Gómez Pamo”
Con respecto a su trabajo sobre los venenos, la reseña más destacada se recoge en el número del 4/04/1872 (FE) donde se le dedica un artículo de 4 columnas. El título completo del trabajo fue: Resumen general de venenos y contravenenos, reseña de asfixias, quemaduras, contusiones, heridas y accidentes patológicos que con más frecuencia suelen ocurrir en la vida privada o industrial, seguido de nociones de saneamiento de aire, cuadro sinóptico de las dosis a las que se administran algunos medicamentos enérgicos. El trabajo se organizaba en seis apartados que comprendían: venenos minerales (primera parte), venenos vegetales incluyendo un apartado para distinguir las setas y hongos comestibles de los venenosos (segunda parte), venenos animales (tercera parte) donde por ejemplo se incluyen las mordeduras de perros rabiosos (hay que recordar que no fue hasta 1888 cuando se aisló el agente vírico causante de la rabia), accidentes patológicos (cuarta parte) que incluye ahogados, muertes por rayos, ahorcamientos, heridas, quemaduras, etc., saneamiento del aire atmosférico (quinta parte) que incluye indicaciones para el uso de sustancias desinfectantes y por último “un cuadro sinóptico de la dosis á que se administra algunos medicamentos en su mayor parte de propiedades enérgicas, á cuyo lado se encuentra la forma farmacéutica de los mismos, dósis para los adultos y niños, clasificación terapéutica, y como apéndice el método de preparacion del papel sinapizado, forman la terminación de la parte más interesante del trabajo, pues sólo se limitan después á consignar una lista bibliográfica de 30 autores cuyas obras han .sido las que han utilizado para la redacción de los cuadros”
Ilustración 1.- Así aparecía publicitada la obra de D. José López-Girón en el número del 15/08/1872 de la Farmacia Española (fuente web de la Biblioteca de la Real Academia de Farmacia)
Su actividad y participación en el gobierno del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, queda reflejada en varios números, todos ellos del Semanario Farmacéutico. Así en el número del 7/09/1873 aparece con el cargo de Fiscal del Colegio, cargo para el cual volvió a ser propuesto en el año 1882 cuando se hizo cargo de la Corporación, D. Vicente Martín Argenta. Llegará a ostentar el cargo de vicepresidente en 1889 (número del 24/03/1889) por dimisión de la Junta de Gobierno que fue elegida en diciembre de 1888 obteniendo un total de 32 votos a favor de su candidatura, sin embargo, duraría poco en este cargo ya que dimitió en la sesión celebrada el 30/03/1889. En todo caso, las referencias a su participación como miembro del Colegio de Farmacéuticos de Madrid son muy abundantes, participando activamente en todos los debates que se planteaban en esta Corporación (por ejemplo, abril de 1876 y marzo de 1877)
De la actividad profesional de nuestros farmacéuticos, de su día a día, no he encontrado nada concreto, ni tan siquiera participaciones a través de artículos en las revistas antes mencionadas, tan sólo algunas indicaciones aparecidas en varios números de La Farmacia Española del correcto abono de una suscripción, por ejemplo, en el número del 21/03/1878 – 11/07/1878 – 3/10/1878 y 16/01/1879, todos ellos con las iniciales A.A… ¿quizás D. Antonio Alcázar? En todo caso, de la revisión de un montón de números de estas revistas, se puede desprender algunas ideas acerca de cómo era el trabajo de estos profesionales.
Por ejemplo, preparaciones y fórmulas magistrales. He seleccionado las siguientes de los números consultados de la publicación Semanario Farmacéutico desde 1872 hasta 1894 y de la publicación La Farmacia Española desde 1872 hasta 1911.
DESCRIPCIÓN INGREDIENTES RECOMENDACIONES DE USO
Crema de sabañones Jabón medicinal 10,0 gr
Glicerina 10,0 gr
Extracto de ratania 1,00 gr
Extracto de opio 0,20 gr Deben friccionarse por la tarde los dedos hinchados y enrojecidos.
Colirio contra la blefaritis Borato sódico 1 gr
Agua destilada de laurel cerezo 5 gr
Mucílago de simiente de membrillo 10 gr
Agua destilada 100 gr Disolver. La solución debe emplearse de 3 a 8 veces al día ya sea en instalaciones ya sea en fermentos. Se principia por diluirla en 10 veces su volumen.
Píldoras contra la migraña (jaqueca gotosa) Sulfato de quinina 3 gr
Extracto de cólquico 3 gr
Digital pulverizada 1 gr Para 30 píldoras. Una cada tarde para combatir la cefalalgia que aparece bajo la influencia de la gota.
Pomada contra el prurigo Brea de Noruega 15 gr
Láudano de Rousseau 2 gr
Manteca 60 gr Se emplea mañana y tarde, después de algunas aplicaciones la comezón cesa y no tardan en aparecer la curación.
Pomada contra las fisuras del ano Manteca 4,00 gr
Calomelano 0,25 gr Se lava la parte afectada con agua tibia, después se aplica la pomada suavemente sin frotar.
Píldoras de cianuro de zinc Cianuro de zinc 0,50 gr
Malvavisco en polvo 1,00 gr
Jarabe simple q.v Primero hágase la masa y divídase en 20 píldoras. Cada píldora contiene 25mg de cianuro.
Para reumatismo articular agudo se toman al principio por la mañana y otra por la tarde. Después se tomarán cuatro a la vez.
Píldoras contra los sudores nocturnos de los tísicos Tanino 4 gr
Extracto alcohólico de beleño 1 gr Tomar 8 al día, si no se responde a este tratamiento aplicar inyecciones de cloruro mórfico.
Enema antidiarreico Ipecacuana pulverizada 10 gr
Agua común 120 gr Debe hervirse, decantarse y se ponen de nuevo 120 gr de agua sobre el mismo polvo, se hierve de nuevo y decanta repitiéndose una tercera decocción. Se reúnen los líquidos de manera que resulte un volumen de 200 a 250 gr que se emplean en un solo enema.
Poción contra la difteria Bálsamo de copaiba 0,50 – 2 gr
Alcohol 10 gr
Agua de menta 100 gr
Jarabe de corteza de naranjas amargas 20 gr Administrada en cucharadas de 2 en 2 horas en la difteria no infecciosa para favorecer la desaparición de las falsas membranas. En el caso de que provocara diarrea o vómitos, se suspenderá a fin de no alterar la alimentación que juega un papel muy importante en el restablecimiento del enfermo.
Contra el dolor de muelas Cera blanca y esperma de ballena 2 partes
Una vez fundidas, añadir ácido fénico cristalizado e hidrato de cloral 1 parte Agitar hasta la disolución completa y estando líquida la masa se empapan hojas de ouate fenicado y se dejan secar. Para usarlo se hace un pequeño tapón que se calienta suavemente e introduce en el hueco de la muela donde solidifica.
Mixtura contra la bronquitis Citrato potásico 15 gr
Zumo de limón 30 gr
Jarabe de ipecacuana 15 gr
Jarabe simple 90 gr 1 cucharada de las de comer cada hora. Muy eficaz en caso de bronquitis no tuberculosa.
Pomada contra el acné pertinaz Naftol 2 ½ partes
Azufre precipitado 12 ½
Vaselina o lanolina y Jabón de potasa 6 ¼ Uso local diario.
Tratamiento para la diarrea crónica de los niños Agua de hinojo 75 gr
Subnitrato de bismuto 3 gr
Agua de cal 6 gr
Jarabe de corteza de naranjas amargas 15 gr 1 cucharada de café cada 2 horas.
Contra los callos Ácido salicílico 3 gr
Extracción alcohólica de cáñamo indico 1 gr
Alcohol 95º 3 gr
Eter oficinal 8gr
Colodión ricinado 16 gr Aplicación con pincel mañana y noche.
De la documentación que puede consultarse en la web de la biblioteca de la Real Academia de Farmacia como son por ejemplo ejemplares de las distintas publicaciones profesionales que existían en España, como ya he indicado al principio me he centrado en tres, La Farmacia Española, El Restaurador Farmacéutico y Semanario Farmacéutico y del mismo modo que ocurría con médicos y veterinarios el contenido de los mismos es muy variopinto, se encuentran por supuesto artículos científicos, noticias de actualidad, anuncios para regentar farmacias, artículos de opinión, información pública (es decir, actualización de normas legales aplicables a la farmacia) y otras de carácter, podríamos decir, variado. Y que pueden servir, como ya indiqué, para conocer qué preocupaba a nuestros farmacéuticos o en qué marco se desarrollaba su actividad.
Encontramos por ejemplo estas recomendaciones para comer con provecho y que podrían aplicarse de forma literal hoy día y que se publicó en La Farmacia Española el 15/09/1910: 1. ° Efectuar en cuanto sea posible las comidas á horas regulares. 2. ° Si es de constitución endeble y se tiene poco apetito, comer cuantío se sienta hambre; poco de cada vez, pero con frecuencia. 3. ° Comer lentamente, masticando bien los alimentos. 4. ° No tomar demasiado frías las bebidas cuando se comen alimentos calientes. 5. ° No hacer que suceda demasiado pronto una comida á otra. Habitualmente debe dejarse transcurrir de tres á cuatro horas para operar la digestión de una comida moderada. 6. ° Terminar las comidas con una corteza de pan, esto ayuda á la digestión. 7. ° No ponerse jamás á comer cuando se está colérico ó con demasiado calor por efecto de la marcha. 8. ° Abstenerse en la mesa de leer ó de estudiar y de todo ejercicio que absorba las facultades del espíritu. 9. ° Compartir las comidas en tanto que sea posible con camaradas alegres y amables, y no mantener con ellos más que conversaciones agradables. «Bocado bien charlado, bocado bien digerido», reza un dicho popular antiguo, y es de una verdad innegable. 10. Jamás al retirarse de la mesa entregarse á un ejercicio demasiado violento. 11. Quedarse siempre con apetito, no llegar nunca hasta la saciedad. 12. No comer jamás lo que os repugne. 13. Evitar toda disputa antes, en el curso ó después de la comida. Obrar de otro modo significaría para el estómago como si tuviese una pelota guarnecida de alfileres.
También en 1910, se abordó otro tema, también de actualidad, como es el de la regulación de las jornadas laborales y en particular el trabajo en domingo. El 26/05/1910 podemos leer lo siguiente: Que en lo referente a las farmacias queden abiertas en domingo las estrictamente necesarias para el servicio público, en forma alternativa entre todas, no concediéndose excepción alguna á los bazares quirúrgicos y ortopédicos». Piden también los dependientes que «se suprima la facultad de pactar condiciones distintas á las señaladas por la ley del descanso dominical entre patronos y obreros», y que «se fije en el contrato de trabajo la jornada máxima y el jornal mínimo».
Un asunto que es recurrente, es el del intrusismo ¿quién puede vender medicamentos? Y los articulistas establecen como tres “enemigos” de la farmacia o más bien plagas como se recoge ya en 1872 (número del 18/07/1872 de La Farmacia Española): los drogueros, los herboristas y los charlatanes,, tanto es así que en fecha tan temprana como el 08/07/1875 ya se señala “nos cansa muchísimo (…) cuando nos vemos obligados a tratar una misma cuestión repetidísimas veces cuanto por el poco resultado que se obtiene” a lo largo de los números consultados desde 1872 hasta 1911 son varios los escritos en el que se denuncia no sólo el peligro del intrusismo, al que se le llega a calificar de plaga como por ejemplo se hace el 7/11/1875 en Semanario Farmacéutico, sino además sus consecuencias “que amenaza con la desaparición de la Farmacia y contribuye poderosamente a que la cifra de la mortalidad en esta desdichada nación aumente de una manera tan asombrosa, que es España actualmente la que figura en lugar más elevado respecto a la proporción de defunciones con la de nacimientos y población”. Las quejas de los farmacéuticos se dirigen no sólo al hecho del riesgo que para la salud tienen este tipo de prácticas sino al perjuicio económico que supone por los precios que utilizan drogueros y herboristas en sus ventas, tal y como se apunta en el número del 9/03/1876 de La Farmacia Española, “prescindir de la botica porque la tarifa farmacéutica pone precio mayor a los productos químicos que el que tienen en la droguería sería lo mismo que sostener la necesidad de los curanderos para las clases menesterosas que no pueden satisfacer al médico sus honorarios” circunstancia que ya se denunciaba en 1872 indicando que toda vez que el público era seducido por estos precios tan baratos se producían “insultos groseros (al farmacéutico) cuando exige la retribución que la tarifa ordena” y es que la competencia desleal en este sentido no sólo se por una cuestión de precios sino por cuestiones como la del cumplimiento de las Ordenanzas de Farmacia, o “el tiempo invertido en la carrera, los desvelos que exige el adquirir un título académico y el no escaso capital que representa una botica”.
Estas quejas vienen agravadas, por el hecho, de que en opinión de los farmacéuticos no existe una verdadera voluntad por hacer cumplir las leyes y normas vigentes, se preguntaba el articulista del número del 18/07/1872 “¿no está terminantemente prohibido por la Ley de Sanidad y por las ordenanzas de farmacia el que en las droguerías y herboristerías se despachen medicamentos? ¿Pues entonces de qué sirven, para que se hacen en este país las leyes?” la respuesta podemos encontrarla en el número del 8/07/1875, “los Alcaldes hacen poco caso de las leyes sanitarias, los Gobernadores apenas si conocen este ramo (…)” fue en 1907 cuando se efectuó una reforma del Código Penal, en concreto de su artículo 591 por el cual se establecía una multa de 5 a 125 pesetas para lo que ejercieran sin título actos de una profesión que lo exija, recogiéndose que para los reincidentes además de la multa, se establecía pena de arresto menor de uno a diez días.
Pero todavía en 1909 (número del 15/04/1909 de La Farmacia Española) se recoge una lista de establecimientos donde se dispensan medicamentos, lista que incluye: tiendas de ultramarinos, droguerías, clínicas, consultorios, dispensarios, asilos, patronatos, farmacias de hospital, estaciones de ferrocarril, herbolarios “siendo algunas yerberías consultorios clandestinos de diversas enfermedades”, zapateros y limpiabotas, cacharrerías…de hecho hay un artículo muy duro de 1909 (La Farmacia Española de 10/06/1909), precisamente de un farmacéutico de Santa Cruz de la Zarza sobre los drogueros donde afirma por ejemplo: “lo mismo que en las capitales existe la intrusión, y si en éstas se tienen como enemigos el herbolario, el tío de las plantas, el tendero, el cacharrero, quincallero y otros más, en los pueblos, aparte de muchos de éstos viene a corregirlo y a aumentarlo la famosa droguería” (…) “En estos establecimientos se vende de todo, aguas, tinturas, pomadas, aceites, gasas, algodones, pastillas, plantas, polvos, y toda clase de especialidades. Ante una venta tan libertina, ¿qué queremos esperar los profesionales? Nada, absolutamente nada, y de aquí mi dicho que mientras otras no sean las medidas de rigor que se tomen, todo cuanto se gestione y se trabaje resultará infructuoso”
No tenemos noticias específicas de Tarancón, pero por ejemplo en Madrid el octubre de 1911 se prohibió la venta de lejías líquidas y toda clase de drogas y artículos que por contacto puedan alterar las condiciones de los productos alimenticios al gremio de los comestibles. Y otra noticia que la prensa recogió con satisfacción fue la incautación de ciertos medicamentos que estaban siendo puestos a la venta en el Rastro (número del 29/09/1910 de La Farmacia Española)
Para terminar dos ejemplos, de los cientos que podríamos comentar, de anuncios de productos farmacéuticos que se insertaban en las revistas profesionales de la época.

Ilustración 2.- Ejemplo de publicidad de productos farmacéuticos. Extraído del número del 26 de agosto de 1890 de La Farmacia Española (https://bibliotecavirtual.ranf.com/es/catalogo_imagenes)

Ilustración 3.- Ejemplo de publicidad de productos farmacéuticos. Extraído del número del 28 de mayo de 1901 de El Jurado Médico-Farmacéutico (https://bibliotecavirtual.ranf.com/es/catalogo_imagenes)
