Ermitas y lugares de culto en la ciudad, los edificios que menos han cambiado en las últimas décadas, conservando su esencia arquitectónica en el urbanismo local
Los edificios religiosos, los que concentran el fervor y devoción mariana en la ciudad de Tarancon, son los que menos han sufrido en desgaste urbanístico, consevandose más o menos con el paso de los años. Respetando su ubicación y excelencia arquitectónica, en una ciudad, en la que lamentablemente se ha ido perdiendo mucho de su, ante todo, valor entrañable de edificios emblemáticos en las últimas décadas. Aquellos en los se veneran y rinde pleitesía a las imágenes de los patronos y patronas de las barriadas, salvo una, dedicada a Santa Ana, se han conservado hasta nuestros días, en sus lugares y con el cuidado adecuado para poder mantener la tradición, la costumbre.
De algunos de ellos existen trabajos de historia y divulgación publicados. Este no es el caso.
El artista local, autodidacta Mariano Collado Parraga, a través de las recopilación de edificios, calles, plazas y rincones de Tarancón, llevando las fotos de diferentes épocas, con los pinceles, mediante la técnica de la acuarela, no se ha olvidado de los lugares de culto de la ciudad, que afortunadamente quedan en diferentes puntos y con una conservación adecuada. En la mayor parte de los casos, el valor, no está en su arquitectura, en sus formas, pero si en la ubicación de cada uno de ellos y el valor sentimental que representa a las diferentes generaciones de hombres y mujeres nacidos, criados o residentes en la localidad en los siglos XX y XXI, aunque alguna de las edificaciones que se pueden contemplar físicamente y recuerda en sus acuarelas Mariano Collado, datan de siglos anteriores, como el templo Parroquia Nuestra Sra de la Asunción, Convento de los Padres Franciscanos y Ermita de Riansares, los más emblemáticos, sin dudas, mas valiosos artística y culturalmente.
Y, contamos tambien muy actuales de este siglo XXI, el templo parroquial San Víctor y Santa Corona, pero contamos con otras “capillas” anexas a edificios, como la de Santa Emilia (desde 1985 cerrada) y el Colegio Hermanas Mercedarias con el propio colegio, así como la de la Residencia de Ancianos San Ramón y la Milagrosa en la propia residencia.
La Ermita en la calle San Antón, se levantó en su momentos para venerar al patrón de los animales en la calle, entonces tambien de ese mismo nombre, junto a lo que ha sido Convento de Misioneras, de los Padres Somascos (seminario) y en la actualidad, lo mejor conservado en esa Unidad, en el que la Iglesia Ortodoxa concentra a sus fieles, a la que se cedió con ese fin.
Partiendo de la definición de estos edificios, contamos con Ermitas, que son las capillas o santuario, general pequeños, situados, por lo general en zona despoblado y que no suele tener culto permanente,.
De sencilla construcción, blancas en su exterior, en los aledaños en su momentos, ahora un poco más dentro de la denominación de casco urbano, contamos con la de San Roque, donde venera la imagen del patrón de la barriada (16 de agosto) que la conserva y cuida la Hermandad y ante la cual, se encuentra la tradicional Cruz que marcaba los caminos de entrada y salida de la ciudad. En la actualidad junto al Cuartel de la Guardia Civil, preside la barriada desde el fondo de la calle del mismo nombre y a la espalda la popular Huerta de Trifón y la salida con dirección a Cuenca y Valencia.
Dedicado a Santa Quiteria, preside la vega de la ciudad y la barriada de su nombre. Parecida construcción a la de San Roque en el camino de entrada y salida a Barajas de Melo a corta distancia de los que fue la Corte Manchega en la época de la Regencia de Maria Cristina, casada con el Guardia de Corps Fernando Muñoz, natural de esta ciudad.
No muy lejos de esta, la dedicada a San Juan, situada camino hacia el cementerio Municipal, “nos acompaña en el último paseo” dicen nuestro mayores. Da nombre a otra barriada, ante ella la Cruz de entrada desde la capital de España hace décadas y a tiro de piedra del centro urbano antiguo de la ciudad.
Y la de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, dan nombre a otra barriada. Es del mismo estilo y época, junto a la estación de ferrocarril. Tras la ermita la Nacional III y la zona de expansión en las ultimas décadas de la ciudad. A un costado tambien el Parque Ferial, otra hora bodega y fábrica de bicicletas….
Completa el álbum, el centro mariano por excelencia, no solo de Tarancon, sino de la comarca, la Ermita de Riansares, que ha sufrido varias remodelaciones, tanto interior como exterior, pero conservando en todo caso, el estilo inicial de la misma. De alguna manera ha sido convento, porque ha servido de residencia de congregaciones religiosas, pero esa parte del edificio en la actualidad está abandonado, casi en ruina. Pero lo que es la Ermita, mantiene su conservación, gracias a la Hermandad de la patrona. Aquí el culto dominical de Enero a Agosto es cada semana, con la misa de alba del 15 de agosto.
Existen dos capillas con culto habitual, como la del Colegio Hermanas Mercedarias, no solo para la comunidad Escolar, sino abierta a los fieles de todas las edades y diferente actos litúrgicos. Y, en la Residencia de Ancianos San Ramón, aunque ahora por la pandemia no hay culto, habitualmente abre sus puertas, no solo para los residentes y la Congregación mercedaria que atiende y reside en la misma, sino a todos los fieles.
De las desaparecidas, la del Hospital Santa Emilia, desde 1985 comenzó de alguna manera la dejadez y abandono del edificio, en la actualidad, un taller de empleo y los voluntarios movidos por la Asociación par la Recuperación de la Memoria Histórica, se esta intentando recuperar el mismo. Y desde 1949, desapareció en la barriada del Caño y las Cuevas, la dedicada a Santa Ana. La explosión de El Polvorín ese año, cuando se celebraba la verbena en su honor, con la destrucción casi total de la misma, los destrozos causados en la ciudad con las victimas de la tragedia, han hecho que no se reconstruyera la misma.
Convento, con esta denominación, el de los Padres Franciscanos, en la Avenida Miguel de Cervantes, regentado por los Franciscanos Conventuales, como el Colegio Melchor Cano, de culto diario y centro religioso del Colegio, nace como casa Monasterio en el que vivían los religiosos bajo las reglas de su Congregación. Edificio de piedra en su exterior tambien con reformas en las timas décadas, conserva el original exterior al que incluso se adapto una vivienda que debió de pertenecer al mismo, luego pasó a propiedad particular.
Y los templo parroquiales, destinado al club religioso publico, uno dedicado a la advocación de Nuestra Sra de la Asunción, el Mayor, con el retablo de Pedro de Villadiego, la joya artística y arquitectónico que define la ciudad. En la zona amurallada, tras el Arco de la Malena, es el símbolo de Tarancón de todas las épocas desde el siglo XVI que se construcción. Conocido por la Giralda Manchega, centro de inspiración de poetas, escritores, pintores y fotógrafos. Con diferente restauración, fue el parapeto en 1949 con la explosión de El Polvorín evitando, posiblemente mas desgracias personales de las que se produjeron. Desde diferentes puntos de la ciudad lo han recogido en cada momento cámaras fotografiás y hoy da color, Mariano Collado con sus oleos como se puede contemplar.
Ademas contamos y tambien lo recoge los pinceles de Mariano Collado el último templo parroquial, el edificio del siglo XXI apenas una década, moderno, nos recuerda la “barca” en la que pescaban los Apóstoles y en la que embarcó Noe y estamos los creyentes, dedicada a los patronos de la ciudad y de la barriada San Víctor y Santa Corona.
Un paseo por los cuatro punto cardinales de la ciudad, nos permite recordar, lo que este artística jubilado, preocupado por la historia, la tradición, la costumbre de su ciudad plasma en los lienzos con el color ajustado a la realidad que el mismo, como miles de taranconeros recuerdas estas construcciones de centro de culto y devoción, una arquitectura en muchos casos sencilla pero un valor incalculable en los sentimental para generaciones de hombres y mujeres de esta tierra.




