(Por Jesús Gabaldón)
Repasando la prensa de la época, en torno a Tarancón, todavía Villa, en el periódico el Liberal del año 1912, encontramos datos altamente interesante y apreciación del autor de alguno de los artículos que tienen un carácter muy optimista en torno a la vida y desarrollo de Tarancón que, en otoño de ese año, antes de la Primera Guerra Mundial ya le veía muchas posibilidades.
Me vienen alguno de los datos que facilita esa publicación muy apropiados el recordar, cuando nos hemos quedado sin servicio ferroviario. Tenemos un servicio Sanitario no como corresponde a una población con la situación geográfica como la nuestra, no por los esforzados profesionales. A veces con déficit de comunicaciones por carretera y algunos otros servicios que demanda la población e incluso necesita como cabecera de comarca.
Apuntaba el autor del artículo “Los que en época actual visiten esta población, creerán no encontrarse en España y mucho menos en un lugar manchego, donde por lo general, todo es inercia y abandono, y seguía narrando su gran importancia mercantil e industrial se manifiesta en la actualidad en todo su apogeo, en febril movimiento. Llegan por todas las carreteras que a este pueblo concurren, largas filas de todas clases de vehículos abarrotados de cereales, uva o atestados de viajeros. Y saliendo otros tantos con abonos, maderas, hierros y otras mercancías. Mas adelante nos comenta el autor que la población parece una continua feria. En sus ni muy anchas, ni muy limpias calles, la circulación es enorme. En sus fondas y posadas, la colocación de personas, carruajes y ganado es casi imposible. En sus casinos y otros establecimientos más modestos reina constante animación y un exceso de alegría. Cada día se abre un nuevo comercio o se emprende una nueva industria…”
El autor de este articulo continúa ofreciendo datos para justificar su opinión, sin duda optimista del entonces todavía Villa de Tarancón (1912) otoño, que los basa entre otros en el volumen de tráfico de la estación de ferrocarril en `pleno apogeo, sin duda. Y, es que, en el año anterior 1911, aunque todavía no existían los medios de información, comunicación y estadísticos de la actualidad. Eran otros los barómetros para medir y acumular los datos, cifraba así:
Según este artículo de El Liberal, en 1991, habían salido desde la estación de ferrocarril de Tarancón 2954 vagones de trigo. 1280 de vino, 145 de cebada y 488 con mercancía varias, Pero, además, según los datos de esta publicación, habían entrado 830 vagones de abono, 298 de madera y 986 con cargas varias. Con ello, ese año, alrededor de 7000 vagones habían pasado por la Estación de ferrocarril. Con estos datos, estimaba además la publicación que llegaría a 8000, si tenemos en cuenta los periodos que debido a la huelga la estación había estado parada
Se cifraba en aquella época la frecuencia de trenes a su paso por nuestra ahora ya ciudad centenaria en cuatro diarios y uno corto de ida y vuelta de viajeros”. Todo ello en una clara muestra del dinamismo de hace ya más de 120 años que la Villa de Tarancón tenía.
Y es que además apareció en aquella época las dos fábricas de harina, La Concordia y la Modelo, junto a dos grandes almacenes de grano, citaba al autor los de Antonio Navarro y Gumersindo Alonso. Tras asegurar que la aparente bonanza no era extensible a toda la población entra en alguna valoración ya más política que económica y social, que no es tema de este recuerdo.
Luego, apenas dos años después, llegó la Primera Guerra Mundial 1914-1918) y después de la misma, todavía Villa, se vio uno de los sucesos más dolorosos de ese siglo, ¡después habría alguno más, como el conocido como “Motín de la Patata! 1919 que sin duda surge como la necesidad de la subsistencia de nuestros antepasados y sobre los que, sin duda, hay muchas más documentación, investigación, testimonios y publicaciones en diferentes sentidos.
